La producción ecológica en Catalunya enfrenta una paradoja: mientras la superficie agraria ecológica crece, el número de operadores ecológicos cae. En 2025, hubo 5.180 productores y elaboradores, un 2,87 % menos que en 2023. Las explotaciones ganaderas ecológicas también bajaron un 0,26 %, hasta 1.131. Este retroceso afecta especialmente a pequeños agricultores de huerta y fruta, clave para la biodiversidad y la alimentación de proximidad.
¿Qué explica la caída de operadores ecológicos en Catalunya?
El estancamiento no es casual. Varios factores convergen: la baja rentabilidad económica para pequeños productores, la persistencia de hábitos de consumo tradicionales y la escasa política pública de apoyo. La sequía y las malas cosechas agravaron la situación en 2024–2025, reduciendo ingresos y aumentando riesgos.
Los costes de certificación, la burocracia y la falta de canales de comercialización directa también desincentivan la permanencia en el sector. Muchos abandonan tras años sin recuperar la inversión inicial.
¿Por qué aumenta la superficie ecológica si bajan los operadores?
La superficie ecológica creció un 1,19 % hasta 287.266 hectáreas. Esto revela una concentración productiva: grandes explotaciones —como viñedos o cultivos extensivos— absorben terreno, mientras pequeños operadores desaparecen.
Este fenómeno reduce la diversidad de cultivos, debilita los sistemas agroecológicos locales y afecta la resiliencia frente al cambio climático. La agricultura ecológica no es solo un sello: es un modelo territorial.
¿Qué dice el marco legal y las políticas actuales?
El Reglamento (UE) 2018/848 exige certificación obligatoria y controles anuales. En Catalunya, la Agència de Residus de Catalunya y el Departament d’Agricultura gestionan los controles, pero los recursos son limitados.
La PAC 2023–2027 incluye pagos ecoesquemas, pero su acceso es complejo para pequeños operadores. Además, la Ley de Transición Ecológica de Catalunya no contempla incentivos específicos para la conversión ecológica de huertas o frutales de proximidad.
¿Cuál es el impacto económico real del retroceso?
El sector ecológico representa el 12,3 % de la superficie agraria útil de Catalunya, pero solo el 4,1 % del valor de la producción agraria total. La caída de operadores reduce empleo rural cualificado y limita el desarrollo de economía circular en zonas rurales.
Además, el vacío dejado por pequeños productores se llena con importaciones ecológicas —principalmente de frutas y hortalizas—, lo que afecta la soberanía alimentaria y aumenta la huella de carbono.
Datos Clave
- 5.180 operadores ecológicos en 2025: 2,87 % menos que en 2023.
- 1.131 explotaciones ganaderas ecológicas: 0,26 % menos que en 2023.
- 287.266 hectáreas ecológicas: +1,19 % respecto a 2023.
- El 73 % de los nuevos operadores son grandes explotaciones o empresas agroindustriales.
- Solo el 18 % de los pequeños productores de huerta accede a ayudas de la PAC para conversión ecológica.
El retroceso no es solo estadístico: es un indicador de fragilidad sistémica. La producción ecológica debe articularse con políticas de soberanía alimentaria, apoyo a la agroecología local y simplificación administrativa. Sin ello, el crecimiento de superficie no compensa la pérdida de diversidad productiva, conocimiento tradicional y tejido rural.
