La extirpación de ganglios axilares ya no es sistemática en todos los casos de cáncer de mama invasivo. Nuevos criterios clínicos, respaldados por evidencia científica reciente y un consenso estatal multidisciplinar, reducen la cirugía innecesaria y minimizan secuelas como el linfedema, la rigidez dorsal o infecciones postoperatorias.
¿Por qué se operaban los ganglios axilares de forma rutinaria?
Hasta hace poco, la linfadenectomía axilar completa se aplicaba como medida de seguridad. Se asumía que, al ser la axila la primera zona de diseminación del tumor, su evaluación quirúrgica era imprescindible para la estadificación tumoral y el diseño del tratamiento.
Sin embargo, esta práctica generaba una alta tasa de morbilidad. Entre el 20 % y el 30 % de las pacientes desarrollaban linfedema crónico, con impacto directo en su calidad de vida y capacidad funcional.
¿Qué ha cambiado con el Consenso Español de Estadificación Axilar?
El Consenso Español de Estadificación Axilar, publicado en 2025, unifica los criterios quirúrgicos en 20 centros oncológicos de España. Participaron 25 expertos de 12 sociedades científicas, incluyendo oncología médica, radioterapia, anatomía patológica y medicina nuclear.
Su principal avance es la promoción de la biopsia del ganglio centinela como estándar inicial. Solo si este resulta positivo —y bajo criterios estrictos de tamaño tumoral, subtipo molecular y respuesta a la neoadyuvancia— se indica la linfadenectomía axilar.
Nuevos criterios de selección quirúrgica
- Tumores T1-T2 sin afectación clínica axilar visible en ecografía o PET-TC.
- Subtipos luminal A o HER2 negativo con bajo riesgo de metástasis axilar.
- Respuesta patológica completa tras quimioterapia neoadyuvante.
- Uso combinado de gammagrafía linfoscintigráfica y azul vital para localizar con precisión el ganglio centinela.
¿Cuál es el impacto económico y asistencial de esta desescalada?
Evitar cirugías innecesarias reduce costes directos: entre 3.200 y 4.500 euros por procedimiento, según datos del Sistema Nacional de Salud. También disminuye las reingresos por complicaciones y las bajas laborales prolongadas.
Además, libera capacidad quirúrgica en hospitales públicos. En Cataluña, por ejemplo, se estima que un 38 % de las linfadenectomías axilares realizadas entre 2022 y 2024 no cumplían criterios de indicación actualizada.
¿Qué marco legal y ético sustenta esta nueva práctica?
El consenso se alinea con el Real Decreto 1090/2023, que exige la aplicación de protocolos basados en la mejor evidencia disponible y la evaluación periódica de la efectividad clínica y la seguridad del paciente.
También refuerza el principio de autonomía informada: las pacientes deben conocer los riesgos reales de la cirugía axilar frente a alternativas menos invasivas, como la vigilancia activa tras biopsia negativa del ganglio centinela.
Datos Clave
- El linfedema afecta al 25 % de las pacientes tras linfadenectomía axilar completa.
- La biopsia del ganglio centinela tiene una tasa de detección superior al 95 % en centros especializados.
- El consenso reduce un 40 % la indicación de linfadenectomía en tumores T1 sin factores de riesgo.
- España es el primer país de la UE en integrar criterios de respuesta neoadyuvante en la toma de decisiones axilares.
- La implementación en hospitales públicos requiere formación obligatoria en linfoscintigrafía y protocolos de validación intercentros.
La actualización no implica menor vigilancia, sino mayor precisión. Cada decisión quirúrgica ahora se sustenta en perfil tumoral molecular, imagen funcional avanzada y riesgo individualizado, no en protocolos generalizados del pasado.
