La Agencia Estatal de Meteorología (Aemet) prevé un verano 2026 más cálido de lo habitual en la mayor parte de la Península. Los tercios norte y este, junto con Baleares, registrarán las mayores anomalías térmicas. Aunque habrá episodios de calor intenso, también se esperan breves periodos con temperaturas más suaves. Las precipitaciones, aunque con mayor probabilidad de superar la media, no alterarán el carácter estacionalmente seco del verano español. El cambio climático intensifica esta tendencia, con impactos directos en la gestión del agua, la agricultura y la salud pública.
¿Qué dice la Aemet sobre las temperaturas del verano 2026?
La Aemet emitió su predicción estacional el 30 de mayo de 2026. Indica que junio, julio y agosto tendrán una alta probabilidad de ser más cálidos que la media climatológica 1991–2020. Esta anomalía es especialmente acusada en el norte y este peninsular, así como en las islas Baleares.
Los modelos numéricos muestran una persistencia de sistemas anticiclónicos sobre el sur de Europa. Esto favorece la entrada de masas de aire cálido desde el norte de África. El fenómeno no es aislado: forma parte de una tendencia creciente vinculada al calentamiento global.
¿Cómo afecta esto a la sequía y los recursos hídricos?
España ya soporta una sequía estructural en más del 60 % de sus cuencas hidrográficas. Un verano más cálido incrementa la evaporación y reduce la recarga de acuíferos. Las presas están al 42,3 % de su capacidad media (datos del Ministerio para la Transición Ecológica, mayo 2026). Esto presiona las políticas de riego y el abastecimiento urbano.
¿Habrá más lluvias este verano?
No. Aunque la Aemet señala una mayor probabilidad de que las precipitaciones superen la media, esto no significa un verano lluvioso. El verano español es, por definición, climatológicamente seco. Lo que sí se prevé es una mayor frecuencia de tormentas convectivas, especialmente en zonas montañosas y del interior.
Estas tormentas suelen ser intensas pero localizadas. Generan riesgos de inundaciones repentinas, granizo y caída de árboles. Su imprevisibilidad dificulta la planificación agrícola y la gestión de infraestructuras.
¿Qué implica para la agricultura y la energía?
El sector agrícola enfrenta mayores costes de riego y estrés hídrico en cultivos como el olivar, el cereal y la fruta. La producción de energía hidroeléctrica caerá un 18 % respecto a la media (Red Eléctrica de España, 2026). Se compensa con mayor generación eólica y solar, pero la intermitencia sigue siendo un desafío.
¿Cuál es el marco legal que regula la respuesta a estos escenarios?
El Plan Nacional de Adaptación al Cambio Climático (PNACC), actualizado en 2025, obliga a las comunidades autónomas a integrar escenarios climáticos en sus planes de ordenación del territorio. Además, la Ley de Cambio Climático y Transición Energética exige informes anuales sobre riesgos climáticos en sectores estratégicos.
La Aemet actúa como autoridad técnica para emitir alertas. Su información alimenta los planes de emergencia por olas de calor, vigentes en 17 comunidades autónomas. Estos planes incluyen protocolos para centros sanitarios, residencias y servicios sociales.
¿Qué datos clave debes conocer sobre el verano 2026?
- La probabilidad de temperaturas más cálidas que la media supera el 70 % en el norte y este peninsular.
- Se prevé una mayor frecuencia de tormentas en junio, julio y agosto, especialmente en zonas de relieve.
- Las precipitaciones podrían superar la media, pero no alterarán el carácter seco del verano.
- Cuatro comunidades del norte registraron todas las muertes atribuibles al calor en mayo de 2026, según el Instituto de Salud Carlos III.
- El nivel medio de los embalses está 12 puntos porcentuales por debajo de la media histórica.
¿Qué impacto económico tiene esta previsión?
El turismo, que representa el 12,4 % del PIB nacional, depende de condiciones climáticas estables. Un verano con olas de calor extremo y tormentas puede reducir la demanda en destinos costeros y afectar la operativa de aerolíneas y hoteles. Por otro lado, el sector asegurador ya registra un aumento del 23 % en siniestros por fenómenos meteorológicos extremos en lo que va de 2026 (Unespa).
