La dificultad para conectar con las emociones ha llevado a un aumento en la distancia afectiva, un fenómeno que se ha vuelto común en la sociedad contemporánea. Este distanciamiento no solo afecta a los individuos, sino que también tiene repercusiones en las relaciones interpersonales y en la salud emocional colectiva. En este contexto, la psicóloga Mercè Conangla ha dedicado su carrera a investigar y proponer soluciones para combatir esta tendencia. Conangla, quien es también autora y formadora en educación emocional, sostiene que la indiferencia no siempre es un signo de insensibilidad, sino que puede ser una respuesta de defensa ante un mundo que constantemente nos bombardea con malas noticias y sufrimiento.
### La Globalización de la Indiferencia
La exposición continua a situaciones dolorosas y trágicas ha generado un efecto de rutina en la percepción del sufrimiento ajeno. Según Conangla, esta normalización de lo negativo se convierte en un mecanismo de defensa que nos insensibiliza. En lugar de fomentar la empatía, la cultura actual parece priorizar el placer personal y la desconexión emocional. Este fenómeno se ve exacerbado por la saturación de información negativa que recibimos a diario, lo que lleva a una desensibilización ante el dolor de los demás.
La psicóloga señala que esta indiferencia se ha convertido en un “virus emocional” que afecta especialmente a los jóvenes. La falta de educación emocional y ética ha contribuido a que muchos adolescentes adopten la distancia afectiva como un medio de autoprotección. En su modelo de Ecología Emocional, Conangla describe cómo el equilibrio entre el mundo interior, las relaciones y el entorno es fundamental para el bienestar emocional. Cuando uno de estos elementos se ve afectado, como en el caso de un adolescente que se aísla, el desequilibrio puede llevar a una falta de empatía y a una desconexión con el sufrimiento ajeno.
### Estrategias para Combatir la Indiferencia
Para revertir esta anestesia emocional, Conangla propone una serie de prácticas que pueden ayudar a los jóvenes a reconectar con sus sentimientos y con los demás. Una de las estrategias más efectivas es realizar un «escáner emocional» varias veces al día. Esto implica detenerse y preguntarse qué se está sintiendo en ese momento, identificando y anotando tres palabras que representen ese estado emocional. Por ejemplo, un joven podría reconocer que se siente «triste, preocupado y solo». Este simple ejercicio puede ser un primer paso para fomentar la autoconexión y la conciencia emocional.
Otra práctica recomendada es la «norma de las 24 horas», que consiste en no irse a dormir sin resolver conflictos con las personas que se ama. Esto puede incluir pedir perdón o simplemente hablar sobre lo que ha sucedido. La comunicación abierta y honesta es clave para mantener relaciones saludables y evitar el resentimiento.
Además, Conangla sugiere buscar actividades que ayuden a centrar la mente y reducir el ruido mental. Actividades como el ajedrez, el dibujo, la pintura o el deporte pueden ser excelentes formas de fluir y conectar con uno mismo. Por último, la gratitud es una herramienta poderosa. Agradecer diariamente a tres personas por cosas específicas puede ayudar a cultivar una mentalidad positiva y a recordar que la vida es un don.
### La Importancia de la Empatía
La falta de empatía es una de las señales más preocupantes de la indiferencia emocional. Conangla advierte que cuando la indiferencia se convierte en frialdad, se abre un terreno peligroso. La incapacidad de reaccionar ante situaciones de acoso o sufrimiento ajeno es un claro indicativo de una desconexión emocional que puede llevar a la crueldad. Las señales de alerta incluyen comportamientos como reírse cuando alguien llora, no consolar a quienes lo necesitan o mostrar crueldad hacia los animales.
Para combatir esta tendencia, Conangla propone lo que ella llama «desobediencia emocional». Esto implica desafiar los patrones afectivos heredados y reivindicar el derecho a ser uno mismo. Los jóvenes deben aprender a desobedecer las imposiciones sociales que les dicen que no deben mostrar vulnerabilidad o que deben reprimir sus emociones. Esta desobediencia puede ser liberadora y permitirles conectarse con su verdadera esencia.
### Fortaleciendo la Salud Emocional
En un mundo marcado por la incertidumbre, es crucial que las nuevas generaciones desarrollen una fortaleza emocional que les permita no refugiarse en la desconexión. Al igual que se entrena el cuerpo en el gimnasio, es necesario practicar una «gimnasia emocional» que fortalezca competencias como la gestión de la incertidumbre, la creatividad y la autonomía personal. Conangla propone un modelo de ser humano que sea Creativo, Amoroso, Pacífico y Autónomo (CAPA), donde estas cualidades se interrelacionan y permiten mantener una buena salud mental incluso en las circunstancias más adversas.
La educación emocional es, por tanto, una herramienta esencial para combatir la indiferencia y fomentar una sociedad más empática y conectada. A través de la práctica de la higiene emocional y el fortalecimiento de las relaciones interpersonales, es posible construir un futuro donde la empatía y la conexión sean valores fundamentales. La labor de profesionales como Mercè Conangla es crucial en este proceso, ya que ofrecen las herramientas necesarias para que las personas puedan navegar por sus emociones y construir relaciones más significativas en un mundo que a menudo parece desprovisto de ellas.
