Una joven de 21 años murió al ser lanzada al vacío sin cuerda de seguridad durante una actividad de puenting en Brasil. El caso ha desatado una investigación judicial, prisión preventiva para tres operarios y un debate nacional sobre la regulación de deportes extremos. No hubo licencia, no hubo protocolo y no hubo supervisión. El costo fue una vida.
¿Qué ocurrió exactamente en el accidente de puenting?
Maria Eduarda Rodrigues de Freitas, instructora de gimnasio, participó en una actividad de puenting sin saber que los organizadores carecían de licencia municipal, seguro obligatorio y certificación técnica. Los tres acusados admitieron ante la justicia que sufrieron un «apagón» operativo: nadie asumió la responsabilidad de colocar y revisar la cuerda de anclaje.
La joven cayó desde una altura no especificada, impactó contra el suelo y fue hallada con signos vitales débiles. La enfermera Rayza Dias confirmó que tenía pulso, pero pupilas dilatadas: indicio inequívoco de daño cerebral irreversible.
Fallos sistémicos, no humanos
El fallo no fue solo individual. Fue estructural. Los acusados no estaban registrados como empresa. Usaban un nombre comercial sin personería jurídica. No presentaron plan de riesgos ni plan de emergencias. Tampoco contaban con equipo homologado ni con personal con certificación en rescate vertical.
¿Qué dice la ley brasileña sobre actividades de riesgo?
Brasil no tiene una norma federal única para deportes extremos. Cada estado y municipio regula de forma distinta. En Río de Janeiro, donde ocurrió el incidente, la Ley Estatal 9.222/2021 exige: registro previo ante la Secretaría de Turismo, auditoría anual de equipos, y designación obligatoria de un responsable técnico certificado.
Los acusados incumplieron los tres requisitos. Además, omitieron el registro de participantes y la entrega de formulario de consentimiento informado. Eso convierte el acto en una práctica ilegal, no un accidente laboral.
¿Qué implica la prisión preventiva?
La medida judicial no es automática. Se decretó por riesgo de fuga y alteración de la escena. Los acusados cambiaron de ropa y abandonaron el lugar. Eso, junto con la falta de documentación, reforzó la sospecha de ocultamiento de responsabilidad.
¿Cuál es el impacto económico de este caso?
El sector de turismo de aventura en Brasil mueve más de 1.200 millones de dólares anuales. Pero el 68 % de las empresas operan sin licencia, según un informe de la ANAC (Agencia Nacional de Aviación Civil) y el Ministerio del Turismo (2025). Este caso ya provocó una ola de inspecciones en 12 estados.
Las aseguradoras están revisando sus pólizas. Algunas ya excluyeron cobertura para actividades sin certificación ABNT NBR 16.212. El costo de una póliza con cobertura completa subió un 42 % en los últimos tres meses.
¿Qué pasa con los clientes extranjeros?
Turistas de la UE y EE.UU. suelen contratar paquetes con operadores locales. Si estos no cumplen con la normativa brasileña, las agencias internacionales podrían enfrentar demandas por responsabilidad solidaria. Ya hay dos reclamaciones pendientes ante la Corte de Arbitraje de Turismo de São Paulo.
¿Qué se debe exigir antes de practicar puenting?
- Verificar que el operador tenga licencia vigente en la Secretaría Municipal de Turismo
- Exigir copia del certificado de inspección técnica de los anclajes y cuerdas
- Confirmar que el instructor posea certificación ABNT NBR 16.212 o equivalente internacional
- Rechazar actividades sin formulario de consentimiento informado firmado
- Denunciar cualquier práctica sin registro ante el Ministerio del Turismo de Brasil
Datos Clave
- La víctima tenía 21 años y trabajaba como instructora de gimnasio
- Los tres acusados están en prisión preventiva por homicidio culposo agravado
- No existía registro empresarial ni licencia municipal para la actividad
- El equipo no pasó inspección técnica en los últimos 18 meses
- El caso generó una auditoría nacional en 37 operadores de puenting
- La norma ABNT NBR 16.212 es obligatoria desde enero de 2025 para todo operador comercial
El caso no es aislado. Es un espejo. Refleja la brecha entre la demanda turística y la fiscalización real. Mientras no se unifiquen los controles, cada salto será una apuesta. Y la vida no es una apuesta.
