Mariam Barghouti, periodista e investigadora palestina-estadounidense, ha llegado a Barcelona para una residencia de tres meses en el CCCB. Desde Ramala, denuncia que milicias israelíes y grupos armados de colonos ejecutan una forma de limpieza étnica en Cisjordania. Sus testimonios incluyen allanamientos violentos, quemas de viviendas con familias dentro y castigos simbólicos como trabajos comunitarios por asesinatos palestinos.
¿Qué significa limpieza étnica en el contexto actual de Cisjordania?
La expresión no es retórica. Barghouti describe un patrón sistemático: desalojos forzados, demolición de hogares, restricciones de movimiento y presencia militar constante. Estas prácticas se articulan con la expansión de asentamientos ilegales, reconocidos como tales por la Corte Penal Internacional y la Resolución 2334 del Consejo de Seguridad de la ONU.
El rol de los asentamientos en la estrategia territorial
Los asentamientos no son núcleos aislados. Funcionan como nodos de control que fragmentan el territorio palestino. Barghouti subraya que su crecimiento se financia con fondos públicos israelíes y estadounidenses, y que su legalización interna en Israel no anula su ilegalidad bajo el Derecho Internacional Humanitario.
¿Cómo cubren los medios occidentales el conflicto israelí-palestino?
Barghouti critica una narrativa hegemónica: “Dicen que los palestinos mueren, pero olvidan mencionar al perpetrador”. Esa omisión no es neutral. Es una forma de descontextualización estructural, que borra la responsabilidad estatal y normaliza la violencia.
La deshumanización como práctica periodística
La periodista señala que muchos corresponsales occidentales construyen sus carreras sobre historias repetitivas de víctimas sin nombre ni voz. “Nunca les permitieron ser simplemente personas”, afirma. Ella misma reconoce haber caído en ese patrón durante su cobertura en Gaza entre 2021 y 2023, antes del 7 de octubre.
¿Qué implica su residencia en el CCCB para el periodismo español?
La estancia no es solo académica. Barghouti busca impulsar una reflexión crítica sobre el rol del periodismo en zonas de ocupación. En España, donde la cobertura del conflicto suele oscilar entre el silencio y el sesgo institucional, su presencia desafía los marcos editoriales tradicionales.
El impacto económico y legal de la ocupación
La ocupación israelí tiene costos tangibles: según la ONU, el 40 % de la tierra agrícola en Cisjordania está inaccesible para los palestinos. Además, el Banco Mundial estima pérdidas anuales de 3.400 millones de dólares por restricciones de movimiento y comercio. Desde el punto de vista jurídico, la Corte Penal Internacional abrió una investigación formal en 2021 sobre crímenes de guerra en territorios palestinos ocupados.
¿Qué responsabilidad ética tienen los medios ante la desinformación estructural?
Barghouti exige un cambio metodológico: no solo informar qué ocurre, sino cómo y por qué ocurre. Eso implica nombrar actores, citar tratados internacionales y rastrear cadenas de financiación. En un contexto donde la UE ha congelado fondos a ONG palestinas bajo acusaciones no probadas, la precisión terminológica es una herramienta de defensa.
Datos Clave
- Más de 700.000 colonos israelíes viven en asentamientos en Cisjordania y Jerusalén Este.
- Desde 2000, Israel ha demolido más de 18.000 estructuras palestinas, según OCHA.
- El 97 % de los casos de violencia de colonos contra palestinos terminan sin condena, según B’Tselem.
- España no reconoce a Israel como Estado dentro de las fronteras de 1967, según su política exterior oficial.
- La UE financia proyectos de derechos humanos en Cisjordania, pero evita etiquetar como “ocupación” las acciones israelíes en sus comunicados oficiales.
El trabajo de Barghouti no es solo denuncia. Es un llamado a redefinir el estándar ético del periodismo en contextos de poder asimétrico. Su residencia en Barcelona se convierte así en un punto de inflexión para medios, universidades y sociedad civil española.
