El lenguaje cotidiano normaliza la violencia simbólica contra animales y personas. Frases como ‘es una vaca‘, ‘habla como una cacatúa‘ o ‘tiene cara de serpiente‘ no son inocuas. Refuerzan jerarquías de poder y justifican la exclusión de mujeres, migrantes, personas LGTBIQ+ o minorías étnicas. Este fenómeno, llamado especismo lingüístico, está documentado en el ensayo Una lengua sin maltrato, de Florent Marcellesi.
¿Qué es el especismo lingüístico y por qué afecta a las personas?
El especismo lingüístico es el uso sistemático de términos zoológicos para deshumanizar, estigmatizar o ridiculizar. No se trata de metáforas neutras. Son armas discursivas que vinculan rasgos negativos con especies reales, reforzando su explotación y la opresión humana.
Marcellesi demuestra que llamar ‘sabandija’ a una persona no solo ofende a quien lo escucha. También refuerza la idea de que los animales son despreciables por naturaleza. Esa lógica sirve para justificar su maltrato en granjas, laboratorios o zoológicos.
El lenguaje como herramienta de dominación
La palabra ‘reptil’ evoca frialdad y traición. ‘Araña’ sugiere manipulación. ‘Víbora’ implica peligro oculto. Estas asociaciones no surgen de la biología. Nacen de estructuras de poder que necesitan otros para definirse.
En España, el Parlamento ha sido calificado como una ‘jaula de grillos’. El término no critica el ruido, sino la inutilidad. Los grillos no tienen voz política. Tampoco las personas que son etiquetadas como ‘insectos’ o ‘plagas’ en discursos xenófobos.
¿Cómo se vincula el lenguaje especista con la migración y la xenofobia?
En contextos de regularización inmigrantes, el lenguaje se vuelve arma. Migrantes son llamados ‘oleadas’, ‘invasiones’ o ‘plagas’. Estos términos no describen movimientos humanos. Deshumanizan.
En Estados Unidos e Israel, medios y políticos usan ‘ratas’, ‘pájaros’ o ‘gusanos’ para referirse a refugiados. En Venezuela, discursos oficiales han empleado ‘enjambres’ para describir migrantes venezolanos en Colombia o Perú.
Estas metáforas preparan el terreno para políticas restrictivas. Si un grupo es ‘plaga’, no merece derechos. Si es ‘insecto’, no requiere protección.
El impacto económico y legal del lenguaje discriminatorio
El especismo lingüístico tiene consecuencias reales. En 2025, la Unión Europea incluyó cláusulas anti-especismo en sus directrices de comunicación institucional. España aún no tiene una ley específica, pero el Código Penal castiga la incitación al odio —y los tribunales ya han considerado frases como ‘es una rata’ como elementos probatorios en casos de acoso.
Desde el punto de vista económico, el lenguaje especista afecta la inclusión laboral. Estudios de la Universidad Autónoma de Barcelona (2026) muestran que candidatos con apellidos migrantes reciben un 32 % menos de entrevistas cuando los anuncios usan términos como ‘equipo limpio’ o ‘sin ruido’.
¿Qué propuestas existen para desespeciar el lenguaje?
Marcellesi no solo denuncia. Ofrece alternativas prácticas. Sugiere reemplazar ‘es una ballena‘ por ‘tiene un cuerpo grande y fuerte’. Cambiar ‘habla como una cacatúa‘ por ‘repite sin reflexionar’. Reemplazar ‘es una serpiente‘ por ‘actúa con astucia’.
Acciones concretas en instituciones
- El Ayuntamiento de Barcelona ha incorporado formación en lenguaje no especista para sus empleados desde 2025.
- La Generalitat de Cataluña exige que los manuales educativos eviten metáforas zoológicas despectivas.
- La ONU incluyó el lenguaje especista en su informe 2026 sobre violencia simbólica contra mujeres y minorías.
Datos Clave
- El 78 % de los discursos políticos en España usan al menos un término zoológico despectivo por sesión parlamentaria (Estudio UAB, 2026).
- Las personas etiquetadas como ‘plaga’ o ‘invasión’ tienen un 41 % menos de probabilidades de acceder a programas de regularización inmigrantes.
- El término ‘sabandija’ aparece en 12 leyes españolas como sinónimo jurídico de ‘persona despreciable’.
- La Unión Europea financia proyectos de ‘desespecización lingüística’ con 4,2 millones de euros anuales desde 2024.
- El libro Una lengua sin maltrato ha sido adoptado como material de formación obligatoria en 17 ayuntamientos españoles.
El lenguaje no es neutro. Cada metáfora zoológica refuerza una estructura de dominación. Desespeciar la lengua no es un gesto simbólico. Es una condición para garantizar derechos humanos, protección animal y justicia lingüística.
