El presidente de la Generalitat Valenciana, Carlos Mazón, ha comparecido recientemente ante la comisión de investigación del Congreso para abordar su papel en la gestión de la tragedia ocurrida el 29 de octubre. Durante su intervención, Mazón defendió su actuación y aseguró que estuvo informado en todo momento sobre la situación, a pesar de no haber respondido a una llamada crucial de la exconsellera Salomé Pradas. Este artículo examina los puntos clave de su comparecencia y el contexto en el que se desarrolló, así como las reacciones de los diferentes grupos políticos presentes.
La Gestión de la Emergencia: Un Debate Controversial
La comparecencia de Mazón estuvo marcada por un intenso debate sobre su gestión durante la crisis. A lo largo de su intervención, el presidente insistió en que su ubicación geográfica no era relevante para la toma de decisiones en ese momento crítico. «La gestión no dependía de si llamaba desde un restaurante o desde el Palau», afirmó, defendiendo su itinerario desde El Ventorro hasta el Cecopi, donde finalmente se reunió con los responsables de la emergencia.
Mazón también se vio obligado a responder a las críticas sobre su falta de comunicación con Pradas, quien intentó contactarlo en un momento crucial. Aunque admitió que no atendió la llamada, argumentó que no consideraba que esto significara estar incomunicado. «Puede no haber escuchado una llamada, pero no me parece que eso sea haber estado ausente», subrayó. Esta defensa fue recibida con escepticismo por parte de algunos diputados, quienes cuestionaron la efectividad de su gestión en un momento tan crítico.
Durante el interrogatorio, el diputado de ERC, Gabriel Rufián, se mostró especialmente incisivo, acusando a Mazón de mentir y de no asumir la responsabilidad por las muertes ocurridas. Rufián le mostró fotos de las víctimas y le exigió que pidiera perdón, lo que generó un ambiente tenso en la sala. Mazón, por su parte, intentó mantener la calma y reiteró su respeto y dolor hacia las víctimas, pidiendo perdón en nombre de la Administración.
La falta de atención a la llamada de Pradas fue un punto central del debate. Mazón explicó que devolvió la llamada 33 minutos después, a las 19:43, y que no había recibido autorización para activar la alerta antes de ese momento. Esta afirmación fue cuestionada por varios diputados, quienes argumentaron que la falta de comunicación y la demora en la activación de la alerta pudieron haber contribuido a la magnitud de la tragedia.
El Contexto de la Crisis: Información y Decisiones
Un aspecto crucial de la comparecencia de Mazón fue su insistencia en que la información disponible en ese momento no permitía una actuación diferente. Durante el interrogatorio, afirmó que la reunión del Cecopi estaba centrada en las inundaciones de Utiel y que no había conocimiento de las muertes hasta la madrugada. Esta declaración fue recibida con incredulidad por parte de algunos miembros de la comisión, quienes argumentaron que la falta de información no exime de responsabilidad a los líderes en situaciones de emergencia.
Mazón también se refirió a la gestión de la alerta Es-Alert, señalando que no fue él quien debía activarla. «No tenía previsto ir al Cecopi, nadie me esperaba allí», enfatizó, defendiendo su papel en la crisis. Sin embargo, esta afirmación fue vista como un intento de eludir la responsabilidad, lo que provocó reacciones airadas de los diputados de la oposición.
La tensión en la sala aumentó cuando se abordó el tema de los intercambios de mensajes entre Mazón y Pradas. A pesar de que se le preguntó sobre la posibilidad de que hubiera habido comunicación a través de WhatsApp, el presidente se mostró evasivo y no quiso sacar su móvil para verificar la información. Esta falta de transparencia fue criticada por varios miembros de la comisión, quienes consideraron que la comunicación entre los responsables de la gestión de la crisis era fundamental para entender lo sucedido.
La comparecencia de Carlos Mazón ante la comisión de investigación del Congreso ha puesto de manifiesto las tensiones políticas en torno a la gestión de la tragedia del 29-O. A medida que se desarrollaba el interrogatorio, quedó claro que la falta de comunicación y la toma de decisiones en momentos críticos son temas que seguirán generando debate en el ámbito político. La presión sobre Mazón y su defensa de su actuación reflejan la complejidad de gestionar emergencias y la necesidad de una comunicación efectiva entre los responsables de la toma de decisiones. La situación sigue siendo objeto de análisis y discusión, y es probable que las repercusiones de esta comparecencia se sientan en el futuro político de la Generalitat Valenciana.
