La Catedral del Salvador de Santo Domingo de la Calzada es un lugar que no solo destaca por su impresionante arquitectura, sino también por las historias que la rodean. En este templo, los visitantes pueden encontrar un gallinero medieval que ha perdurado a lo largo de los siglos, convirtiéndose en un símbolo de la rica tradición cultural de la región. Este gallinero, que alberga un gallo y una gallina, es un elemento único que atrae a peregrinos y turistas, quienes buscan conocer más sobre la leyenda que lo acompaña.
### Un Patrimonio Vivo en el Corazón de La Rioja
La Catedral del Salvador, construida en diferentes estilos arquitectónicos que van desde el románico temprano hasta el gótico, con adiciones barrocas y renacentistas, es un testimonio de la evolución del arte y la cultura en La Rioja. El gallinero, que data del siglo XV, se encuentra en el brazo derecho del transepto, justo enfrente de la tumba de Santo Domingo de la Calzada. Este lugar no solo es un atractivo turístico, sino que también representa un legado cultural que se ha mantenido vivo a través de los años.
La historia del gallinero está íntimamente ligada a la leyenda de Santo Domingo, un santo que se convirtió en un símbolo de fe y esperanza para muchos peregrinos que recorren el Camino de Santiago. La tradición de mantener aves en el interior de la catedral no es solo una curiosidad, sino que refleja la importancia de las historias que se transmiten de generación en generación, preservando así la identidad histórica de la región.
La catedral, además de su gallinero, cuenta con otros elementos de gran valor artístico, como el retablo mayor de alabastro y nogal, la sillería plateresca del coro y el conjunto funerario de Santo Domingo. Estos elementos hacen que la visita a la catedral sea una experiencia enriquecedora, donde arte, historia y folklore se entrelazan en un solo recorrido.
### La Leyenda del Gallo y la Gallina
La leyenda que rodea al gallinero de la catedral es tan fascinante como el propio edificio. Según la tradición, un matrimonio alemán que viajaba hacia Santiago de Compostela hizo una parada en un mesón de Santo Domingo. Su hijo, Hugonell, fue injustamente acusado de robo por la hija del posadero, quien se había encaprichado de él. A pesar de su inocencia, Hugonell fue condenado a la horca.
Al día siguiente, cuando sus padres fueron a despedirse, se dieron cuenta de que su hijo seguía vivo gracias a la intercesión de Santo Domingo. Al comunicar este milagro al corregidor de la ciudad, este se burló, afirmando que el joven estaría tan vivo como el gallo y la gallina que tenía asados ante él. En ese preciso momento, las aves resucitaron y comenzaron a cacarear, sellando así la leyenda que ha perdurado a lo largo de los siglos.
Este relato no solo ha dado vida al gallinero, sino que también ha convertido a la catedral en un lugar de peregrinación para aquellos que buscan experimentar la conexión entre la fe y la historia. La presencia de las aves en el interior del templo simboliza la esperanza y la fe que han guiado a los peregrinos a lo largo de los años.
La Catedral del Salvador de Santo Domingo de la Calzada es, por tanto, un lugar donde la historia, la fe y la tradición se entrelazan, ofreciendo a los visitantes una experiencia única. La mezcla de estilos arquitectónicos, junto con la leyenda del gallinero, convierte a este templo en un destino imprescindible para quienes recorren el Camino de Santiago y desean sumergirse en la rica cultura de La Rioja. La catedral no solo es un monumento histórico, sino un símbolo viviente de la fe y la memoria colectiva de una comunidad que ha sabido preservar sus tradiciones a lo largo del tiempo.
