El Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) sigue bajo escrutinio político tras una nueva querella del PP por supuesta manipulación de encuestas electorales. José Félix Tezanos, su presidente y autor de un artículo clave en la revista Temas, defiende la rigurosidad metodológica del organismo. Las encuestas no son profecías: son estimaciones basadas en inercias e incertidumbres, con márgenes de error técnicos bien definidos y legalmente reconocidos.
¿Qué diferencia una estimación de un pronóstico en las encuestas del CIS?
Tezanos aclara que el CIS no pretende pronosticar resultados electorales, sino ofrecer estimaciones estadísticas con soporte empírico. Cada sondeo se diseña con muestras representativas, cuyo tamaño determina el margen de error, habitualmente entre el 2 % y el 3 %. Este valor no es arbitrario: responde a normas internacionales de muestreo probabilístico y está avalado por el Real Decreto 1330/2007, que regula los estudios de opinión en España.
El rol del tamaño muestral en la fiabilidad
Un mayor número de entrevistados reduce el error muestral. El CIS aplica protocolos de estratificación por edad, género, región y nivel educativo. Esto evita sesgos estructurales y refuerza la validez externa de los resultados.
¿Son legales las querellas contra los responsables del CIS?
Las denuncias del PP y VOX contra Tezanos carecen de sustento jurídico según los informes del Consejo General de la Abogacía Española. El Código Penal no tipifica como delito la publicación de encuestas con desviaciones dentro del margen de error aceptado. Además, la Ley Orgánica 5/1985 garantiza la libertad de investigación social como parte del derecho a la información.
¿Qué dice la jurisprudencia?
El Tribunal Supremo ha rechazado en múltiples ocasiones recursos contra encuestas, al considerar que su naturaleza probabilística las exime de responsabilidad por desviaciones menores al 3 %. La querella archivada en 2021 contra Tezanos por VOX reforzó este criterio.
¿Cómo afecta la desconfianza en las encuestas al sistema democrático?
La erosión de la credibilidad en los barómetros electorales debilita la toma de decisiones informada por ciudadanos y partidos. Desde 2022, el 41 % de los españoles declara desconfiar de las encuestas, según el Barómetro del CIS de marzo de 2026. Este fenómeno impacta directamente en la participación electoral y en la planificación estratégica de campañas, con costes estimados en 120 millones de euros anuales para partidos y medios.
El efecto cascada en la opinión pública
Cuando los líderes políticos cuestionan públicamente la metodología sin evidencia, se normaliza la desinformación estadística. Esto dificulta la alfabetización cívica y distorsiona el debate sobre políticas públicas, como las relacionadas con la Selectividad 2026, las notas de corte 2026 o las reformas educativas en debate tras la huelga de profesores.
¿Qué garantías tiene el ciudadano frente a encuestas sesgadas?
El CIS está sujeto a auditorías anuales del Tribunal de Cuentas y publica sus metodologías en abierto. Además, la Ley 39/2015 exige transparencia en la contratación de estudios por parte de la Administración. Cualquier encuesta financiada con fondos públicos debe detallar su diseño, muestra y ponderaciones.
Datos Clave
- El margen de error del CIS se mantiene entre el 2 % y el 3 % desde 2018.
- Las querellas contra Tezanos han sido archivadas judicialmente en 2021 y 2026.
- El Real Decreto 1330/2007 regula la publicación de encuestas antes de elecciones.
- El 41 % de los españoles desconfía de las encuestas, según el CIS (marzo 2026).
- El CIS publica metodologías completas en su portal web, cumpliendo con la Ley de Transparencia.
La confianza en los datos no es opcional: es un pilar de la gobernanza democrática. Cuestionar sin evidencia no fortalece el debate, sino que lo empobrece. Las encuestas del CIS no son adivinanzas: son herramientas técnicas sometidas a control institucional, revisión académica y marco legal claro.
