En un movimiento que podría redefinir el panorama tecnológico en el País Vasco, un consorcio liderado por la Fundación BBK, Kutxabank y el Gobierno vasco ha tomado la delantera en la compra de la división tecnológica de Ayesa, una de las firmas más emblemáticas del sector. Este acuerdo, que se encuentra en fase de negociación exclusiva, busca no solo recuperar una empresa con raíces vascas, sino también fortalecer la presencia del País Vasco en áreas críticas como la digitalización, la ciberseguridad y la inteligencia artificial.
### Contexto de la Negociación
La división tecnológica de Ayesa, que fue adquirida por Ibermática en 2022, está controlada en un 70% por el fondo AMCE, mientras que la familia Manzanares posee el 30% restante. La estrategia del fondo AMCE es vender su participación a través de una transacción separada de las divisiones tecnológica e ingeniería de Ayesa. Esta decisión ha sido bien recibida por el Gobierno vasco, que ve en esta operación una oportunidad para mantener el arraigo de una empresa clave para la economía local.
El consejero vasco de Industria, Mikel Jauregi, ha expresado su optimismo respecto a la posibilidad de cerrar el acuerdo antes de que finalice el año. La exclusividad en la negociación permite al consorcio vasco trabajar en los detalles de la compra, lo que incluye la posibilidad de incorporar a otros socios en el proceso. Jauregi ha destacado que la propuesta del consorcio es competitiva frente a las ofertas de algunos de los principales fondos de inversión internacionales, lo que subraya la importancia de esta operación para el futuro tecnológico de la región.
### Implicaciones para el Empleo y la Innovación
La operación no solo tiene implicaciones financieras, sino que también es crucial para la estabilidad del empleo en Euskadi. Ayesa cuenta con más de 13,000 empleados en todo el mundo, de los cuales alrededor de 2,000 están en el País Vasco, distribuidos en sus instalaciones de Miramón, Zamudio y Vitoria-Gasteiz. La venta de Ayesa a un tercero podría conllevar riesgos de desarraigo, algo que el Gobierno vasco busca evitar a toda costa.
El consejero Jauregi ha enfatizado que la venta de la división tecnológica a un consorcio local es una forma de garantizar que los centros de decisión permanezcan en Euskadi, lo que es fundamental para el desarrollo de un sector estratégico. La apuesta por mantener el arraigo de Ayesa se traduce en un compromiso por parte del Gobierno vasco de proteger los puestos de trabajo y fomentar la innovación en la región.
Además, el consorcio ha mostrado interés en abrir la puerta a socios extranjeros, siempre y cuando se mantenga el control local sobre la empresa. Esta estrategia busca no solo atraer inversión, sino también asegurar que las decisiones clave se tomen en el País Vasco, lo que podría tener un impacto positivo en la economía local y en el desarrollo de nuevas tecnologías.
### La Valoración de la Operación
La operación está valorada en 500 millones de euros, lo que refleja la importancia de Ayesa en el mercado tecnológico. La división que se pretende adquirir es más grande que la antigua Ibermática, lo que representa una oportunidad significativa para el consorcio vasco. Jauregi ha indicado que BBK y Kutxabank han comprometido 100 millones de euros cada uno, mientras que el Gobierno vasco actuará como un «comodín» en la operación, dispuesto a aportar más si se presenta la oportunidad de incorporar a otros inversores.
La posibilidad de que otros socios se unan al consorcio es un aspecto que podría enriquecer la operación, permitiendo una mayor diversificación de la inversión y un fortalecimiento de la propuesta presentada a Ayesa. Sin embargo, el objetivo principal sigue siendo el mismo: asegurar que la empresa mantenga su sede y sus operaciones en el País Vasco, contribuyendo así al desarrollo económico y tecnológico de la región.
### La Importancia de Ayesa en el Sector Tecnológico
Ayesa es reconocida por su liderazgo en áreas como la digitalización, la ciberseguridad y la inteligencia artificial, sectores que están en constante evolución y que son cruciales para el futuro de la economía global. La adquisición de su división tecnológica por parte del consorcio vasco no solo representa una inversión en una empresa con un legado significativo, sino también una apuesta por el futuro de la innovación en el País Vasco.
La presencia de Ayesa en 23 países y su amplia plantilla de trabajadores son testimonio de su relevancia en el sector. La operación, por tanto, no solo tiene un impacto local, sino que también podría influir en la competitividad de la región en el ámbito tecnológico a nivel internacional. La capacidad del consorcio para atraer talento y recursos será fundamental para maximizar el potencial de Ayesa y asegurar su crecimiento en el futuro.
En resumen, la negociación en curso para la compra de la división tecnológica de Ayesa por parte del consorcio vasco es un paso significativo hacia la consolidación de un ecosistema tecnológico robusto en el País Vasco. La combinación de inversión local, compromiso con el empleo y enfoque en la innovación podría posicionar a la región como un líder en el sector tecnológico en los próximos años.
