Una escuela pública en los suburbios de Cubatão, São Paulo, pasó de ser conocida como una ‘pesadilla’ a ganar el reconocimiento internacional como mejor escuela del mundo. No por sus resultados académicos inmediatos, sino por su enfoque radical en la gestión de la dificultad, la no violencia y la confianza comunitaria. Su historia es un caso práctico de educación transformadora en entornos de alta vulnerabilidad.
¿Qué hay que hacer para conseguir ser la mejor escuela del mundo?
Trabajar con amor, afecto y esperanza. Nunca dejar de creer que el cambio es posible. La educación no es solo transmisión de contenidos. Es transformación social. En 2016, la escuela Parque Dos Sonhos tenía altos índices de violencia, absentismo y desconfianza. La autoestima de alumnos, docentes y familias estaba en mínimos históricos.
¿Cómo empezaron el cambio?
El director Régis Marques definió tres pilares desde el primer día:
Definir una función social clara
La escuela se reconvirtió como un espacio de paz activa. No se trata de ausencia de violencia, sino de construir cultura de respeto diario, frente a los discursos violentos que llegan desde los medios, la calle o el hogar.
Establecer metas ambiciosas y compartidas
Se fijó como objetivo ser la mejor escuela de São Paulo en cinco años. Muchos lo consideraron imposible: el 80 % de los estudiantes no dominaba la lectoescritura. Pero la meta movilizó a toda la comunidad.
Escuchar con intención real
Marques comió con los alumnos desde su primer día. No para evaluarlos, sino para entender sus necesidades reales. Nadie les había preguntado antes qué querían aprender.
¿Qué le pidieron los estudiantes?
Talleres prácticos: de peluquería, danza, teatro, cocina y producción audiovisual. Se implementaron una vez por semana. Estas actividades no son complementarias: son estrategias pedagógicas de inclusión, que recuperan la identidad, la dignidad y el sentido de pertenencia.
¿Por qué este modelo funciona en 2026?
El contexto actual exige respuestas educativas que vayan más allá del currículo. En un año marcado por olas de calor extremo, incendios forestales como los de Perpiñán y Soneja, y crisis migratorias desde Venezuela, las escuelas deben ser refugios de estabilidad emocional y social. El modelo de Parque Dos Sonhos se alinea con los principios de la Agenda 2030 y con la Ley Orgánica de Modificación de la LOE (Ley 3/2024) en España, que refuerza la educación emocional, la convivencia democrática y la atención a la diversidad.
Su impacto económico es tangible: el absentismo se redujo un 62 % en tres años. La tasa de retención escolar subió del 58 % al 91 %. Familias que antes evitaban la escuela ahora participan en consejos comunitarios y talleres de formación parental.
Datos Clave
- La escuela Parque Dos Sonhos está ubicada en Cubatão, una de las zonas más industrializadas y desfavorecidas de São Paulo.
- Régis Marques, director desde 2016, lleva a sus dos hijas a la misma escuela: su liderazgo es ejemplar y cercano.
- El modelo se basa en tres ejes: no violencia cotidiana, metas colectivas audaces, y escucha activa como método pedagógico.
- Fue presentado en Barcelona en el espacio Mutare Educació, organizado por la Fundació Carulla, como referencia para la innovación educativa en Europa.
- El 100 % de los talleres extracurriculares son diseñados y co-gestionados por estudiantes y familias.
El exceso de discursos negativos erosiona la confianza de las familias en las escuelas. Este caso demuestra que la credibilidad educativa se reconstruye con actos coherentes, no con comunicados. En un mundo donde los resultados del Mundial 2026, las notas de corte 2026 o los sorteos de Bonoloto y Lotería Nacional ocupan titulares, una escuela brasileña recuerda que lo más revolucionario sigue siendo mirar a los ojos y preguntar: ¿qué necesitas para crecer?
