Mataró impulsa una transición alimentaria en sus comedores escolares con una resolución aprobada en Pleno. La medida prioriza alimentos ecológicos, de proximidad y no ultraprocesados, con el objetivo de mejorar la salud infantil, reducir el desperdicio alimentario y fortalecer la economía local. El acuerdo cuenta con apoyo transversal y entrará en vigor progresivamente a partir de verano de 2026.
¿Qué implica la nueva política alimentaria en los colegios de Mataró?
La resolución aprobada por el Ayuntamiento de Mataró establece criterios obligatorios para la contratación pública en comedores escolares, guarderías municipales y casales de verano. A partir de julio de 2026, todos los contratos deberán incluir exigencias nutricionales y ambientales claras: trazabilidad total, reducción de ultraprocesados, fomento de productos locales y circuitos cortos de comercialización.
El modelo se extenderá de forma escalonada. No se aplica de forma inmediata a todos los centros. Cada incorporación se evalúa según su viabilidad económica y capacidad operativa, evitando sobrecargas a las familias o a las instalaciones educativas.
¿Cómo se garantiza la participación y la sostenibilidad del plan?
El Ayuntamiento se compromete a coordinarse con múltiples actores clave. Colaborará con las direcciones escolares, las Associacions de Famílies d’Alumens (AFA), el Consell Escolar Municipal y la Generalitat de Catalunya. Esta alianza busca alinear objetivos educativos, sanitarios y agrarios.
Además, se acelerarán tres hitos clave en 2026: la finalización del plan alimentario municipal, la creación del Consell Municipal Alimentar, y la puesta en marcha de un proceso participativo abierto a la ciudadanía. Estas instancias servirán para supervisar el cumplimiento, ajustar criterios y escuchar a los agentes locales.
Reducción del desperdicio mediante recuperación de excedentes
Una novedad concreta es la incorporación de alimentos excedentes de restaurantes y supermercados del Maresme. Estos productos, aún aptos para el consumo, serán redirigidos a comedores escolares bajo protocolos de seguridad alimentaria. Esta acción refuerza la economía circular y reduce la huella ambiental de la gestión alimentaria municipal.
¿Qué impacto económico tiene esta medida en el Maresme?
La política alimentaria no es solo sanitaria: es una palanca de desarrollo local. Al priorizar proveedores de la comarca —como pequeños agricultores, ganaderos y cooperativas agroecológicas—, el Ayuntamiento impulsa la soberanía alimentaria y genera demanda estable para el sector primario.
Estudios recientes del Institut d’Estudis Regionals i Metropolitans de Catalunya (IERMC) indican que cada euro invertido en compra pública sostenible genera 1,7 euros en retorno económico local. En Mataró, esto podría traducirse en más de 400.000 € anuales en contratos directos con productores del Maresme.
¿Qué marco legal y normativo sustenta esta iniciativa?
La resolución se alinea con tres pilares normativos: la Ley 10/2022 de Soberanía Alimentaria de Catalunya, el Pacto Verde Europeo, y la Estrategia Nacional de Alimentación Saludable 2023–2030 del Gobierno de España. Además, cumple con los requisitos de la Directiva 2014/24/UE sobre contratación pública sostenible.
El Ayuntamiento también incorporará indicadores de sostenibilidad en sus pliegos de condiciones, como la huella de carbono por menú o el porcentaje de materia prima local. Estos criterios serán auditables y públicos.
Datos Clave
- La resolución fue aprobada con votos a favor de PSC, En Comú Podem, ERC, Junts per Mataró y CUP.
- Vox y PP se abstuvieron; no hubo votos en contra.
- Los nuevos criterios entrarán en vigor en casales de verano 2026, con extensión progresiva a todos los comedores escolares.
- Se prevé la creación del Consell Municipal Alimentar antes de diciembre de 2026.
- El 65 % de los productos priorizados deberán proceder de menos de 100 km de distancia.
El modelo de Mataró se posiciona como referente en el ámbito municipal catalán. Su enfoque integrado —educativo, económico y ecológico— responde a una demanda social creciente por sistemas alimentarios justos y resilientes. La apuesta no solo mejora la dieta infantil: reconstruye vínculos entre escuela, campo y comunidad.
