Un ejemplar de lince ibérico (Lynx pardinus) ha sido registrado por cámaras de fototrampeo en Campezo (Álava). Es la primera evidencia científica de su presencia en el País Vasco, región sin programas oficiales de reintroducción. El avistamiento ocurrió en diciembre de 2025. El animal llevaba un collar radiotransmisor, lo que confirma su origen en programas de cría en cautividad y liberación en otras zonas de España.
¿Qué significa la aparición del lince ibérico en el País Vasco?
Este hallazgo no es casual. Refleja la expansión natural de una especie en recuperación. El lince ibérico ya no está confinado a Andalucía o Castilla-La Mancha. Su desplazamiento hacia el norte evidencia una mejora en la conectividad ecológica y la disponibilidad de hábitat adecuado.
El ejemplar probablemente viajó desde zonas de reintroducción como Extremadura o Castilla-La Mancha. Los linces recorren hasta 50 km diarios en busca de conejo europeo, su presa principal. Su presencia en Álava sugiere que los corredores ecológicos del norte peninsular están funcionando.
¿Cómo se está recuperando la población del lince ibérico?
La población ha duplicado su tamaño en cuatro años, según datos oficiales de 2025. En 2021 había 1.111 ejemplares. En 2025 superó los 2.200. Sin embargo, persiste una amenaza crítica: 212 linces murieron por atropello en carreteras ese mismo año.
Los programas de cría en cautividad y reintroducción controlada siguen siendo pilares de la estrategia. El Parque Nacional de Cabañeros, por ejemplo, registró su primera camada silvestre en 2025. Es un hito que demuestra la adaptación exitosa a nuevos territorios protegidos.
¿Qué papel juega la legislación en su protección?
La especie está protegida bajo el Reglamento (CE) 338/97, la Directiva Hábitats y el Catálogo Español de Especies Amenazadas. Además, el Plan Nacional de Conservación del Lince Ibérico (2022–2026) coordina acciones entre comunidades autónomas. El País Vasco, aunque sin programas locales, debe integrar al lince en sus planes de gestión de espacios naturales.
¿Cuál es el impacto económico y ambiental de su recuperación?
La recuperación del lince ibérico impulsa el ecoturismo en zonas rurales. En Andalucía, genera más de 12 millones de euros anuales. También regula poblaciones de conejo, evitando sobrepastoreo y degradación del suelo. Su presencia mejora la salud de los espacios naturales, lo que refuerza la resiliencia frente a la sequía y el cambio climático.
¿Qué desafíos sigue enfrentando el lince ibérico en 2026?
La principal amenaza sigue siendo la infraestructura viaria. Más del 40 % de las muertes registradas en 2025 ocurrieron en carreteras secundarias sin pasos de fauna. También preocupa la contaminación del hábitat por pesticidas, que reduce la disponibilidad de presas sanas.
Otro reto es la fragmentación del territorio. Aunque el lince ha llegado a Álava, no hay poblaciones reproductoras estables al norte del Sistema Central. La falta de corredores ecológicos continuos limita su expansión sostenible.
Datos Clave
- Primer avistamiento confirmado de lince ibérico en el País Vasco, en Campezo (Álava), diciembre 2025.
- El ejemplar llevaba collar radiotransmisor, lo que lo vincula a programas de reintroducción en otras comunidades.
- La población total superó los 2.200 ejemplares en 2025: el doble que en 2021.
- 212 muertes por atropello en 2025: la causa más frecuente de mortalidad no natural.
- El Parque Nacional de Cabañeros registró su primera camada silvestre en 2025.
- El Plan Nacional de Conservación del Lince Ibérico tiene vigencia hasta 2026 y exige coordinación interautonómica.
La presencia del lince ibérico en Álava no es un evento aislado. Es un indicador de que las políticas de conservación están funcionando. Pero también es una advertencia: sin inversión en pasos de fauna, control de pesticidas y gestión activa de corredores ecológicos, los avances podrían estancarse. Su supervivencia depende de decisiones técnicas, legales y territoriales tomadas hoy.
