La avispa asiática (Vespa velutina subespecie nigrotorax) ya está consolidada en prácticamente toda Catalunya. Su expansión, iniciada en 2012 en la Vall d’en Bas, ha afectado gravemente a la apicultura, la polinización y la biodiversidad. En 2025, causó pérdidas de 2,4 millones de euros y 300.000 kg de miel. No hay control efectivo a gran escala. Solo quedan medidas adaptativas y defensivas puntuales.
¿Cómo ha evolucionado la expansión de la avispa asiática en España?
La especie llegó a Europa en 2004, cerca de Burdeos. En ocho años alcanzó Catalunya. Al principio, su adaptación al clima mediterráneo parecía limitada. Pero desde 2020, su presencia se ha acelerado incluso en zonas de Tarragona, donde el calor y la escasez de agua no la detuvieron.
Joan Pino, director del CREAF, confirma que la colonización es ahora imparable. No hay estrategias de erradicación viables a nivel regional. La especie ya forma parte del nuevo equilibrio ecológico —forzado— del territorio.
¿Qué daños reales causa a la apicultura?
La avispa velutina se alimenta de abejas melíferas en pleno vuelo. Ataca las entradas de las colmenas y debilita las colonias. En 2025, la Associació Catalana d’Apicultors estimó una caída del 15 % en la producción anual de miel en Catalunya: de 2 millones de kg a 1,7 millones.
Esto representa una pérdida económica directa de 2,4 millones de euros, sin contar costes adicionales: trampas, vigilancia, sustitución de colonias o seguros. Muchos apicultores pequeños han abandonado la actividad.
¿Por qué es tan difícil controlarla?
- No existen enemigos naturales efectivos en España.
- Los depredadores locales, como el abejaruco (Merops apiaster) o el abejero europeo (Pernis apivorus), tienen baja densidad poblacional.
- Las trampas comerciales son selectivas y solo funcionan en apiarios, no en entornos naturales.
- No hay autorización para uso de bioinsecticidas específicos en zonas protegidas o agrícolas.
¿Qué impacto tiene en la biodiversidad y los ecosistemas?
Las abejas no son las únicas afectadas. La avispa asiática compite con avispas nativas, abejorros y otros insectos polinizadores. Su presencia altera las redes tróficas en espacios naturales, especialmente en zonas con alta densidad de flora silvestre y cultivos dependientes de polinización.
Además, su expansión se vincula con el cambio climático: inviernos más suaves favorecen su supervivencia. También se beneficia de la sequía, al concentrarse en zonas con acuíferos o ríos, donde también se agrupan las abejas.
¿Qué marco legal regula su gestión?
España incluye a Vespa velutina en la Lista de Especies Exóticas Invasoras (Real Decreto 216/2022). Su introducción, cría, transporte y liberación están prohibidos. Pero la normativa no contempla medidas de contención activa ni financiación pública para erradicación. Los planes autonómicos son limitados y reactivos.
¿Qué soluciones reales existen hoy?
No hay solución mágica. Las únicas vías viables son:
- Protección focalizada de apiarios con trampas de feromonas y cebo proteico.
- Fomento de hábitats para depredadores naturales, como zonas con setos, taludes y zonas húmedas.
- Monitoreo ciudadano mediante apps como AVESPA o plataformas del SECEM (Sistema Español de Control de Especies Invasoras).
- Investigación en biocontrol con hongos entomopatógenos o feromonas disruptoras —aún en fase experimental.
Datos Clave
- Primera detección en España: 2012, Vall d’en Bas (Catalunya).
- Pérdidas en 2025: 300.000 kg de miel, valorado en 2,4 millones de euros.
- Distribución actual: Catalunya, Galicia, Euskadi, Navarra, Asturias y zonas de Castilla y León.
- Especie incluida en la Lista UE de Especies Invasoras desde 2016.
- No hay protocolos nacionales de erradicación obligatoria.
El avance de la avispa asiática refleja una crisis silenciosa: la fragilidad de los ecosistemas ante especies exóticas y el vacío entre normativa y acción real. Su impacto va más allá de la miel. Amenaza la seguridad alimentaria, la resiliencia ecológica y la economía rural. Adaptarse ya no es una opción. Es una necesidad urgente.
