En la actualidad, el aumento de la obesidad se ha convertido en un problema de salud pública que afecta a millones de personas en todo el mundo. Según datos recientes, el peso medio de un estadounidense mayor de veinte años es de 90 kilos, con una altura media de 175,2 centímetros. Esta tendencia hacia el sobrepeso y la obesidad se ha intensificado en países que han adoptado hábitos alimenticios influenciados por la cultura estadounidense. El dietista-nutricionista Julio Basulto, en su libro ‘Todos gordos (con perdón)’, destaca que la obesidad es el cuarto factor de riesgo de mortalidad en España, causando aproximadamente 36.500 muertes anuales. Este fenómeno no solo se limita a España, sino que se ha convertido en una preocupación global, donde el analfabetismo nutricional juega un papel crucial en la perpetuación de este problema.
La falta de educación nutricional es alarmante. Basulto argumenta que, si se celebraran elecciones hoy, el analfabetismo nutricional podría obtener una mayoría absoluta. Esto se debe a que muchas personas carecen de los conocimientos necesarios para tomar decisiones informadas sobre su alimentación. Además, el autor señala que existen fuerzas ocultas que buscan mantener a la población distraída, tanto en lo que respecta a la alimentación como a otros aspectos de la vida. Este fenómeno se agrava con la proliferación de información errónea y engañosa sobre nutrición, especialmente en las redes sociales.
### La Influencia de los “Cuñadietistas” en la Nutrición
Uno de los conceptos que Basulto introduce en su obra es el de los “cuñadietistas”, un término que se refiere a aquellos que, sin tener formación adecuada, se arrogan el derecho de opinar sobre nutrición. Este grupo incluye a los llamados medinfluencers, quienes se presentan como expertos en salud sin tener la preparación necesaria, así como a influencers que promueven productos a cambio de compensaciones económicas. La proliferación de estos “cuñadietistas” ha contribuido a la confusión y desinformación en el ámbito de la nutrición, llevando a muchas personas a confiar en fuentes no oficiales en lugar de en expertos calificados.
Un informe reciente destaca que las redes sociales y plataformas de video han creado un entorno donde la desinformación se difunde rápidamente. Esto se debe en parte a la falta de educación nutricional, que lleva a las personas a confiar en figuras populares en lugar de en profesionales de la salud. La confusión entre fama y reputación es un factor que contribuye a esta tendencia. La desconfianza hacia los expertos oficiales también juega un papel importante, ya que muchas personas prefieren escuchar lo que quieren oír, en lugar de aceptar la realidad de sus hábitos alimenticios.
Basulto critica la reciente presentación de un nuevo modelo de pirámide alimentaria en Estados Unidos, que sugiere que el consumo de carne roja debe estar en la base de la alimentación. Esta recomendación contradice los consensos académicos internacionales y pone en riesgo la salud pública. La influencia de la industria alimentaria es evidente, ya que busca promover sus productos a través de mensajes que pueden no estar alineados con la evidencia científica.
### Nihilismo Nutricional y la Industria Alimentaria
El concepto de “nihilismo nutricional” es otro tema central en la obra de Basulto. Este término se refiere a la idea de que las personas son llevadas a creer que no pueden confiar en ninguna información relacionada con la nutrición, lo que resulta en una alimentación poco consciente. Este nihilismo es, según Basulto, inducido por la cantidad de estudios contradictorios, muchos de los cuales son financiados por la industria alimentaria. Cuando la gente no sabe en qué creer, termina cediendo ante quienes tienen el poder de difundir sus mensajes, es decir, la propia industria alimentaria.
La falta de acción por parte de los responsables políticos para regular a los grandes monopolios alimentarios es un factor que perpetúa el problema de la obesidad. Basulto señala que, a pesar de que se conocen las medidas efectivas para combatir la obesidad, no se implementan debido a la influencia de estos lobbies. Esto crea un ciclo vicioso donde la población se ve atrapada en un entorno que favorece la obesidad y la mala alimentación.
El movimiento body positive ha surgido como una respuesta a la gordofobia y busca promover una visión más inclusiva y amable del cuerpo, independientemente de su tamaño. Sin embargo, Basulto advierte que, aunque es importante aceptar y querer a uno mismo, también es crucial cuidar de la salud. La obesidad no es simplemente una cuestión de elección personal; es un problema complejo que involucra factores biológicos, sociales y ambientales.
La relación entre la obesidad y la salud mental también es un aspecto que merece atención. Muchas personas que luchan con el sobrepeso enfrentan estigmas y prejuicios que pueden afectar su bienestar emocional. La presión social para cumplir con ciertos estándares de belleza puede llevar a comportamientos poco saludables y a una relación disfuncional con la comida.
En este contexto, es fundamental que la sociedad tome conciencia de la importancia de la educación nutricional. La promoción de hábitos alimenticios saludables debe ser una prioridad, y esto implica no solo informar a las personas sobre qué comer, sino también empoderarlas para que tomen decisiones informadas. La educación debe comenzar desde una edad temprana y continuar a lo largo de la vida, para que las personas puedan desarrollar una relación saludable con la comida.
La lucha contra la obesidad y el analfabetismo nutricional es un desafío que requiere un enfoque multifacético. Es necesario que los gobiernos, las instituciones educativas y la industria alimentaria trabajen juntos para crear un entorno que favorezca la salud y el bienestar de la población. Solo a través de la colaboración y la educación se podrá avanzar hacia un futuro donde la obesidad y la desinformación nutricional sean problemas del pasado.
