La reciente propuesta del BBVA para adquirir el Banc Sabadell ha suscitado una serie de preocupaciones en torno a la competencia en el sector bancario español. La Comisión Nacional de los Mercados y de la Competencia (CNMC) ha señalado que existen riesgos asociados a esta operación que no se habían observado en fusiones anteriores. Este análisis se centra en los efectos potenciales sobre las pequeñas y medianas empresas (pymes) y los medios de pago, áreas que podrían verse afectadas de manera significativa por la fusión.
La CNMC ha identificado varios riesgos específicos que requieren un análisis más profundo. En su comunicación, la CNMC menciona que algunos de estos riesgos son inéditos y están relacionados con el mercado de pymes y los servicios de pago con tarjeta. Entre las preocupaciones más destacadas se encuentran el posible deterioro de las condiciones comerciales para las pymes, la reducción del crédito disponible para estas empresas y el empeoramiento de las condiciones en el acceso a los medios de pago.
La CNMC ha solicitado la participación de agentes sociales, como patronales y sindicatos, para que aporten su perspectiva sobre la OPA. Este proceso de consulta tiene como objetivo evaluar si los compromisos ofrecidos por el BBVA son adecuados para mitigar los problemas de competencia que podrían surgir de la fusión. La CNMC ha dado un plazo de diez días hábiles para que estos agentes presenten sus opiniones, incluso si contienen información confidencial.
La última propuesta del BBVA, presentada el 1 de abril, es la quinta en una serie de intentos por obtener la aprobación de la CNMC. La entidad ha intentado abordar las preocupaciones planteadas en propuestas anteriores, pero la CNMC ha indicado que los riesgos identificados en esta fase son más complejos y requieren un análisis más exhaustivo. Entre los problemas de competencia que se han señalado se encuentran la posibilidad de que la entidad resultante de la fusión se convierta en un monopolio o duopolio en ciertas áreas, lo que podría llevar a un empeoramiento de las condiciones comerciales tanto para particulares como para pymes.
Además, la CNMC ha expresado su preocupación por el acceso a los cajeros automáticos y los datáfonos, donde también podría haber un deterioro en las condiciones comerciales. La apertura del procedimiento a la participación de patronales y sindicatos es un cambio significativo, ya que anteriormente la CNMC había rechazado las alegaciones de 79 entidades, incluidas organizaciones representativas del sector. Este cambio de enfoque ha sido bien recibido por algunos actores del mercado, que consideran que la participación de estos agentes es crucial para garantizar una evaluación justa y completa de la OPA.
El presidente del Banc Sabadell, Josep Oliu, había criticado la falta de consulta a los agentes sociales, comparando la situación con “preguntar al zorro si quiere que las gallinas anden sueltas”. Esta analogía subraya la necesidad de incluir a todos los actores relevantes en el análisis de la OPA, especialmente aquellos que representan a las pymes y a los consumidores.
La CNMC ha enfatizado que es esencial evaluar el alcance y la duración de los compromisos ofrecidos por el BBVA. La entidad deberá demostrar que sus propuestas son suficientes para abordar las preocupaciones de competencia que han surgido. La CNMC ha manifestado que la operación podría limitar la competencia en el sector, lo que podría tener repercusiones negativas en el empleo y en el acceso a servicios financieros para las pymes.
En resumen, la OPA del BBVA sobre el Banc Sabadell se encuentra en un punto crítico, donde la CNMC está llevando a cabo un análisis detallado de los riesgos asociados. La participación de agentes sociales es un paso importante hacia una evaluación más completa de la operación. A medida que avanza este proceso, será fundamental observar cómo se desarrollan las negociaciones y qué compromisos se establecen para garantizar un entorno competitivo en el sector bancario español.