El expresidente de Cantabria, Miguel Ángel Revilla, ha hecho declaraciones contundentes tras la demanda interpuesta por el rey emérito Juan Carlos I por calumnias. En una comparecencia ante los medios, Revilla expresó su decepción y rabia hacia la figura que una vez admiró, señalando que la situación actual es un reflejo de la injusticia que enfrenta un ciudadano común al ser demandado por una figura poderosa.
Revilla, quien ha sido un crítico abierto de la evasión fiscal y la corrupción, no dudó en calificar la demanda de Juan Carlos como «injusta y mezquina». El rey emérito reclama 50,000 euros por las declaraciones de Revilla en programas de televisión, donde lo acusó de corrupción y evasión fiscal. «Cuando se descubre todo el pastel, me llevo la decepción de mi vida. Se me cae un mito», afirmó Revilla, quien se mostró visiblemente afectado por la situación.
El expresidente recordó que, a pesar de su admiración por Juan Carlos, la lealtad a la verdad y la justicia debe prevalecer. «La mayor españolidad no es llevar una bandera en un mechero o en una pulsera. Lo más patriótico es pagar impuestos», subrayó, refiriéndose a la decisión del rey de abandonar España por motivos fiscales. Revilla también hizo hincapié en que no tiene constancia de ningún jefe de Estado europeo que se haya declarado apátrida fiscal, lo que considera un acto de deslealtad hacia su país.
Revilla, quien no es aforado y se considera un ciudadano común, ha manifestado su disposición a presentarse ante el tribunal cuando sea citado. «Soy un ciudadano más, como debe ser», afirmó, defendiendo su derecho a expresar sus opiniones sobre figuras públicas, especialmente aquellas que ocupan posiciones de poder.
En su discurso, Revilla no escatimó en críticas hacia el sistema que protege a figuras como el rey emérito. «Si no fuera por una anomalía en la Constitución, estaría como Le Pen o Sarkozy en Francia», refiriéndose a los políticos condenados por corrupción en el país vecino. Esta comparación resalta su percepción de que el rey emérito ha eludido la justicia gracias a su estatus.
El expresidente también recordó su relación con Juan Carlos, mencionando que lo veneraba por su papel en la defensa de la democracia durante la transición española. Sin embargo, esta admiración se ha visto empañada por las revelaciones sobre la vida privada y las finanzas del rey emérito. Revilla mostró su preocupación por la falta de rendición de cuentas de figuras poderosas, señalando que «hay que ser más exigente con los que mandan, que son los que tienen el poder económico y político».
En un momento de su comparecencia, Revilla mostró su primer libro de memorias, donde el rey emérito era el protagonista, y su segundo libro, que critica abiertamente a Juan Carlos. Esta evolución en su percepción refleja la frustración de Revilla ante lo que considera una traición a los valores democráticos.
La situación ha generado reacciones en el ámbito político. Alberto Núñez Feijóo, presidente del Partido Popular, calificó la polémica como «innecesaria y extemporánea», sugiriendo que España enfrenta problemas más urgentes. Feijóo pidió sensatez y mesura, lamentando que la situación perjudique a las instituciones del Estado.
La demanda del rey Juan Carlos ha abierto un debate sobre la responsabilidad de los líderes y la justicia en el contexto español. Revilla, al asumir su defensa, ha puesto de relieve la lucha entre el poder y la verdad, un tema que resuena en la sociedad actual. Su postura desafiante ante la demanda del rey emérito podría inspirar a otros ciudadanos a cuestionar la impunidad de aquellos que ocupan posiciones de privilegio en la sociedad.