En Bilbao, la noche del jueves se tornó violenta tras el desalojo del gaztetxe Etxarri II, un centro social okupado en el barrio de Rekalde. La Ertzaintza, la policía vasca, había acordonado el edificio para evitar la entrada de manifestantes, ya que se esperaba un desalojo inminente por orden judicial. Sin embargo, la situación se descontroló cuando un grupo de encapuchados comenzó a lanzar objetos, incluyendo botellas y artefactos pirotécnicos, contra los agentes. En respuesta, la policía realizó cargas para dispersar a los manifestantes, lo que desencadenó disturbios en la zona.
Los enfrentamientos resultaron en la detención de cinco personas y en heridas leves a 15 agentes de la Ertzaintza. Los disturbios incluyeron el vuelco de contenedores y la quema de algunos de ellos, lo que generó un ambiente caótico en el barrio. La policía, reforzada por la Brigada Móvil y con el apoyo de camiones de bomberos y ambulancias, intentó controlar la situación mientras los manifestantes coreaban lemas en contra de la Ertzaintza y a favor del gaztetxe.
El gaztetxe Etxarri II había estado okupado durante aproximadamente diez años y se había convertido en un punto de encuentro para la juventud del barrio. Antes del desalojo, los okupas habían emitido un mensaje en redes sociales instando a la comunidad a defender el espacio, argumentando que era parte integral de la vida del barrio. La tensión aumentó cuando comenzaron a circular rumores sobre la inminente acción policial, lo que llevó a una movilización de manifestantes en apoyo al gaztetxe.
Los altercados se intensificaron a medida que la noche avanzaba, y aunque la policía logró controlar la situación, el ambiente seguía siendo tenso. Los cinco detenidos fueron liberados posteriormente, pero deberán comparecer ante un juez por los delitos de desórdenes públicos y atentado contra agentes de la autoridad. La Ertzaintza, por su parte, informó que varios de sus agentes sufrieron contusiones durante los enfrentamientos, aunque no se reportaron heridos graves.
La situación en Bilbao refleja un contexto más amplio de tensiones en torno a los espacios okupados en la ciudad y en otras partes de España. Los gaztetxes, como el Etxarri II, son vistos por muchos como centros de resistencia cultural y social, mientras que las autoridades los consideran ocupaciones ilegales que deben ser desalojadas. Este conflicto entre la comunidad y las fuerzas del orden ha llevado a numerosas manifestaciones y enfrentamientos en el pasado, y el desalojo del Etxarri II no parece ser una excepción.
La Ertzaintza ha reforzado su presencia en la zona, y se espera que continúen las movilizaciones en apoyo a los gaztetxes en los próximos días. La comunidad local está dividida en su opinión sobre estos espacios, con algunos apoyando su existencia como centros de cultura y otros abogando por su desalojo debido a problemas de seguridad y orden público. A medida que la situación evoluciona, las autoridades y los manifestantes se preparan para posibles nuevos enfrentamientos en el futuro cercano.