A pesar de subidas salariales que intentan seguir la inflación, el poder adquisitivo de los trabajadores sigue cayendo. Entre 2020 y 2026, la inflación acumulada alcanzó el 22,1%, pero el salario neto real no creció al mismo ritmo. La razón principal: la falta de deflactación del IRPF, que convierte parte de cada euro salarial en impuesto, no en ingreso disponible.
¿Qué significa que el IRPF no se haya deflactado?
La deflactación del IRPF consiste en ajustar los tramos impositivos y deducciones según la evolución del IPC. Sin ese ajuste, los trabajadores suben de tramo impositivo aunque su salario real no haya mejorado. Esto se llama efecto escalera fiscal.
En España, no se ha actualizado la estructura tarifaria del IRPF desde 2015. El resultado: más ingresos brutos, más impuestos, pero menos dinero en la nómina.
El coste real de una subida salarial
Según el estudio de Pimec, de cada 100 euros que una empresa destina a subir un sueldo, el trabajador recibe entre 48 y 56 euros netos. El resto se va a IRPF y cotizaciones sociales. Esto afecta especialmente a rentas entre 18.000 y 45.000 euros brutos anuales, donde el tipo efectivo del impuesto subió entre 1,3% y 3,2%, sin cambios personales ni familiares.
¿Por qué la no deflactación perjudica a las pymes?
Las pequeñas y medianas empresas asumen un coste laboral mucho mayor que el beneficio real para sus empleados. Esto presiona sus márgenes empresariales, limita su capacidad de reinversión y reduce su competitividad internacional.
Antoni Cañete, presidente de Pimec, advierte que esta situación desincentiva la contratación estable y frena la innovación y la modernización productiva, pilares clave del Consorci de la Zona Franca y del Pressupostos 2026.
Impacto económico nacional
La elevada fiscalidad reduce el ahorro privado y frena el consumo sostenible. Según Luis Federico Florio, el efecto acumulado puede restar hasta 4% de poder adquisitivo, incluso con salarios ajustados a la inflación. Esto afecta directamente a la demanda interna y a la estabilidad del mercado laboral.
¿Qué dice la ley actual sobre la deflactación del IRPF?
El Código Tributario no obliga a la deflactación automática del IRPF. Su actualización depende de decisiones políticas anuales. En 2026, el Presupuesto General del Estado no incluye ajustes tarifarios por inflación, pese a las recomendaciones de la Comisión Europea y del Banco de España, que insisten en su necesidad para preservar la equidad fiscal.
Marco legal y práctico
España es uno de los pocos países de la UE sin mecanismo automático de actualización de tramos. Países como Alemania o Francia lo aplican desde hace décadas. En el contexto del Plan de Recuperación y Resiliencia, la falta de reforma fiscal se considera un riesgo para la sostenibilidad del modelo productivo español.
¿Qué pueden hacer los trabajadores y empresas hoy?
No hay soluciones individuales que compensen la ausencia de deflactación. Pero sí existen herramientas prácticas: negociar retribución flexible, aprovechar deducciones por formación, o revisar deducciones por vivienda o familia. Las empresas pueden optimizar su planificación fiscal mediante acuerdos colectivos que incluyan beneficios sociales exentos.
Datos Clave
- De cada 100 € de subida salarial, el trabajador recibe entre 48 y 56 € netos
- El tipo efectivo del IRPF subió hasta 3,2 puntos porcentuales sin cambios personales
- La pérdida de poder adquisitivo alcanza el 4%, incluso con salarios indexados a la inflación
- No se actualiza la tarifa del IRPF desde 2015, pese a una inflación acumulada del 22,1%
- El Consorci de la Zona Franca y el Pressupostos 2026 identifican la reforma fiscal como prioridad estratégica
El retraso en la deflactación del IRPF ya no es un tema técnico: es un factor estructural que frena la recuperación salarial, debilita la finanzas personales, y afecta la competitividad de las pymes. Sin ajuste tarifario, cada nuevo acuerdo salarial se convierte en un impulso fiscal más que en un alivio real para los hogares.
