Ence encara 2026 con un giro estratégico decisivo: la apuesta por las celulosas especiales como eje de su recuperación financiera. Tras dos años consecutivos con pérdidas —incluida una de 55 millones en 2025—, la compañía aprovecha el alza del precio internacional de la celulosa (+30% hasta 1.410 dólares/tonelada) y la puesta en marcha de su planta de Navia para competir en segmentos de alto valor. Su modelo ya no depende solo de la escala, sino de la especialización técnica y la sustitución de importaciones.
¿Qué impulsa la recuperación de Ence en 2026?
El motor principal es el precio de la celulosa en mercados globales. Tras caer en 2025 por sobreoferta y debilidad de la demanda en Asia, los precios se reactivaron por restricciones de exportación en Brasil y aumento de la demanda europea de productos higiénicos y médicos. Ence ha capitalizado ese impulso con una reorientación productiva: de celulosa estándar a celulosas especializadas, como la fluff, clave en pañales y compresas de gama alta.
La planta de Navia como centro de innovación
La fábrica de Navia (Asturias) ya no produce solo celulosa convencional. Desde 2025 fabrica fluff a partir de eucalipto de fibra corta, una innovación que rompe la dependencia del pino de fibra larga estadounidense. Esta materia prima permite alcanzar las mismas especificaciones técnicas —absorción, suavidad, resistencia— sin importar desde EE.UU. Ence es ahora el único productor europeo con esta capacidad certificada.
¿Cómo afecta la estrategia de celulosas especiales al empleo y a la planta?
La transición no es neutra. Ence ha aprobado un ERE que incluye una reducción de plantilla y una reasignación de funciones. El objetivo no es solo recortar costes, sino alinear la fuerza laboral con nuevas líneas de producción y mantenimiento de equipos de alta precisión. El grupo calcula que el cambio generará un ahorro operativo de 18 millones anuales a partir de 2027, compensando parte de la provisión de 24 millones registrada en 2025.
El rol del Consorci de la Zona Franca
Ence colabora con el Consorci de la Zona Franca de Barcelona para acelerar la logística de exportación de sus celulosas especiales. Gracias a este acuerdo, accede a trámites aduaneros simplificados y almacenamiento fiscalizado, reduciendo tiempos de salida a mercados como Polonia, Francia y Turquía. Esta alianza forma parte de su estrategia de cercanía al cliente industrial europeo, clave para competir con proveedores norteamericanos y chinos.
¿Qué dice el marco legal y presupuestario de 2026 sobre esta apuesta?
El Presupuestos Generales del Estado 2026 incluyen una línea específica de ayudas para la transición verde en la industria forestal, con incentivos fiscales del 25% en inversiones en I+D+i para biomateriales. Ence ya ha solicitado subvenciones para su proyecto de fluff sostenible, que usa residuos de poda y madera de gestión forestal certificada. Además, la Ley de Transición Energética exige que el 40% de la energía consumida en fábricas industriales provenga de fuentes renovables antes de 2030 —objetivo que Ence ya supera con su autoconsumo de biomasa.
¿Cuál es el impacto económico real de esta estrategia?
La apuesta por celulosas especiales no solo mejora los márgenes: genera efecto arrastre en la cadena de valor. Cada tonelada de fluff fabricada en Navia evita la importación de 1,3 toneladas de celulosa norteamericana, con un ahorro estimado de 125 millones de euros anuales en balanza comercial. Además, el salto del 40% al 65% de producción especializada en 2028 implica una revalorización del EBITDA de al menos un 22% respecto a 2025.
Datos Clave
- Ence es el único productor europeo de fluff a partir de eucalipto.
- El precio de la celulosa alcanza los 1.410 dólares/tonelada, +30% interanual.
- Se prevé evitar 125.000 toneladas anuales de importaciones de celulosa.
- Las celulosas especiales representarán el 65% de la producción en 2028.
- El Consorci de la Zona Franca acelera sus exportaciones con trámites aduaneros ágiles.
La estrategia de Ence refleja una tendencia más amplia: la industria española ya no compite solo por coste, sino por especialización técnica, sostenibilidad certificada y integración vertical. Su recuperación no es coyuntural: es estructural, respaldada por marcos legales, incentivos públicos y una demanda europea en transición hacia materiales renovables y locales.
