Hebrón es el epicentro más volátil de la ocupación israelí en Cisjordania. En 2026, la ciudad sigue dividida en dos zonas administrativas: H1 y H2, con consecuencias legales, humanitarias y económicas profundas. Más de 50.000 palestinos viven bajo control militar directo en H2, sin acceso pleno a servicios básicos ni seguridad jurídica. La tensión no es abstracta: se manifiesta en balas en tanques de agua, mallas protectoras sobre el zoco y walkie-talkies militares a veinte metros de las terrazas civiles.
¿Qué son las zonas H1 y H2 de Hebrón?
La división H1/H2 nació tras los Acuerdos de Oslo de 1995, no de 1990 como se difunde erróneamente. Estos acuerdos asignaron la administración civil de Hebrón a la Autoridad Palestina (H1), mientras que la zona H2 —el casco antiguo y el entorno de la Mezquita de Abraham— quedó bajo control militar israelí.
H1 abarca el 80 % de la ciudad y alberga a más de 160.000 palestinos. H2, aunque representa solo el 20 % del territorio, concentra el 90 % de los puntos de fricción: asentamientos coloniales, puestos militares y restricciones de movimiento.
La arquitectura del control
En H2, la ocupación se materializa en infraestructura: alambres de espino sobre tejados, cámaras de vigilancia en fachadas, y pasarelas elevadas que conectan asentamientos con zonas militares. Los palestinos no pueden construir, ampliar ni reparar viviendas sin permiso israelí —un trámite con tasa de aprobación inferior al 5 %. Esto ha generado una crisis habitacional crónica y una fuga de jóvenes cualificados.
¿Cómo afecta la división H2 a los derechos humanos?
La zona H2 está catalogada por la Oficina de Derechos Humanos de la ONU como una de las áreas más severamente restringidas del mundo. Allí, los palestinos carecen de garantías procesales básicas: no pueden apelar órdenes de demolición, ni denunciar agresiones de colonos ante tribunales israelíes con igualdad de condiciones.
El rol de los colonos armados
Más de 700 colonos israelíes viven en H2, protegidos por unos 1.800 soldados. Según datos de B’Tselem, en 2025 se registraron 217 incidentes documentados de violencia de colonos contra palestinos en Hebrón —un 34 % más que en 2024. Las autoridades israelíes han abierto solo 12 investigaciones penales en ese período.
¿Cuál es el impacto económico de la segregación urbana?
El zoco de Hebrón, declarado Patrimonio Mundial por la UNESCO en 2017, está en estado de parálisis funcional. El 73 % de los comercios en H2 permanecen cerrados, según el Centro de Investigación Económica Palestino (2026). La malla protectora sobre las calles no evita solo piedras: impide el flujo de turistas, frena la inversión local y desincentiva el comercio transfronterizo.
Datos Clave
- La zona H2 representa el 20 % del territorio de Hebrón, pero concentra el 90 % de los incidentes de violencia.
- Menos del 5 % de las solicitudes de construcción palestina en H2 son aprobadas por las autoridades israelíes.
- El 73 % de los locales comerciales en el zoco de H2 están cerrados desde 2022.
- La tasa de desempleo juvenil en H2 supera el 68 %, frente al 31 % nacional palestino.
- En 2025, la ayuda humanitaria internacional en Hebrón aumentó un 41 % respecto a 2024.
¿Qué dice el marco legal internacional sobre Hebrón?
La división H1/H2 carece de reconocimiento en el derecho internacional. La Corte Penal Internacional (CPI) ha calificado los asentamientos en H2 como crímenes de guerra, conforme al Artículo 8 del Estatuto de Roma. La Resolución 2334 del Consejo de Seguridad de la ONU (2016) exige la cesación inmediata de toda actividad colonial en territorios ocupados, incluida Hebrón.
Sin embargo, la aplicación de estas normas es nula en la práctica. Israel no reconoce la jurisdicción de la CPI y ha rechazado sistemáticamente las resoluciones de la ONU. La Unión Europea mantiene sanciones simbólicas, pero sin mecanismos de coerción efectivos.
El rol de la arquitectura como testigo
Isa Amro, arquitecto y activista, documenta diariamente agresiones con cámaras y drones. Su trabajo no es solo denuncia: es un archivo forense. Las grietas en las paredes, los agujeros de bala en tanques de agua, las persianas cerradas durante 18 años consecutivos —todo forma parte de un registro espacial de la ocupación. En Hebrón, el urbanismo no construye ciudad: registra conflicto.
