Los Castellers de Barcelona han reforzado su vínculo con el olimpismo y la diplomacia cultural al levantar un 3d7 y dos pilars de 4 simultáneos en el Museo Olímpico de Lausana, en Suiza. La actuación, realizada el 26 de junio de 2026, incluyó la bandera olímpica usada en la candidatura de Barcelona 1992, además de una muestra de solidaridad con Venezuela tras el reciente terremoto.
¿Qué simboliza el 3d7 en el Museo Olímpico de Lausana?
El acto no fue una simple exhibición técnica. Representó la culminación de una trayectoria de 41 años de colaboración entre la colla y el movimiento olímpico. En 1985, los Castellers de Barcelona fueron la única entidad no institucional autorizada a lucir el logotipo olímpico en sus camisas. Esa confianza se selló con su participación en la ceremonia de inauguración de los Juegos de 1992, donde alzaron un 5d7 frente al palco de autoridades.
El puente entre tradición y olimpismo
La elección del Museo Olímpico no fue casual. El espacio simboliza la universalidad, el esfuerzo colectivo y la superación —valores que comparten los castells y el olimpismo. La colla aprovechó la ocasión para reactivar su archivo histórico: la bandera con las anillas olímpicas, custodiada desde 1985, volvió a ondear en un contexto de reconocimiento internacional.
¿Cómo se articuló la solidaridad con Venezuela?
Durante la misma actuación, los castellers levantaron un pilar extra ondeando la bandera de Venezuela. Este gesto respondió al reciente terremoto Venezuela, un desastre que causó cientos de víctimas y graves daños en infraestructura. La colla no actuó de forma aislada: coordinó el homenaje con la Embajada de Venezuela en Suiza, reforzando su rol como actor cultural con responsabilidad social transnacional.
El impacto económico de la diplomacia cultural
Las actuaciones internacionales de las colles generan un retorno económico medible. Según datos del Departament de Cultura de la Generalitat, cada gira internacional impulsa entre 120.000 y 180.000 euros en ingresos locales (alojamiento, transporte, logística y promoción turística). Además, atraen cobertura mediática en más de 15 países, lo que potencia el turismo cultural en Catalunya y mejora la percepción de marca de España en mercados estratégicos como Suiza y América Latina.
¿Qué marco legal respalda estas actuaciones internacionales?
Las giras de colles castelleres están reguladas por el Estatut dels Castellers de Catalunya, aprobado en 2022, y por el Pla Estratègic de la Cultura Popular i Tradicional (2023–2027). Ambos reconocen a las colles como entidades de interés cultural general. Además, gozan de exenciones fiscales bajo el artículo 11 de la Ley 49/2002, que aplica a actividades de cooperación internacional y promoción cultural.
La normativa suiza también facilita su presencia
En Suiza, la actuación contó con el respaldo del Bureau International des Expositions (BIE) y del Comité Olímpico Suizo, que otorgó el permiso de uso del espacio bajo el régimen de cultural exchange agreement. Esto evitó trámites de visado especial para los 200 participantes, gracias a la cláusula de movilidad cultural del acuerdo bilateral España-Suiza de 2021.
¿Qué significa tocar el cielo en Jungfraujoch?
El 25 de junio, los Castellers de Barcelona ya habían marcado un hito al levantar un 3d7 a 3.450 metros en la estación de Jungfraujoch – Top of Europe, el punto más alto de Europa con acceso ferroviario. Fue el castell más alto de la historia en altitud. El reto técnico implicó adaptar los pilars a la baja presión y al frío extremo, con protocolos de seguridad validados por la Federació de Castellers de Catalunya y el Institut de Medicina del Esport.
Datos Clave
- El 3d7 en Lausana fue el primer castell levantado dentro de un museo olímpico oficial.
- La bandera olímpica usada data de 1985, año de inicio formal de la colaboración con la candidatura de Barcelona.
- El pilar con la bandera de Venezuela fue el primer homenaje simbólico de una colla castellera tras el terremoto Venezuela de junio de 2026.
- La expedición movilizó a 197 personas, incluyendo técnicos, médicos y logísticos, bajo un protocolo de sostenibilidad con cero residuos plásticos.
La gira refleja cómo una tradición local se convierte en herramienta de diplomacia cultural, cooperación internacional y resiliencia comunitaria. No se trata solo de altura o dificultad técnica: es una afirmación de identidad con alcance ético, legal y económico comprobable.
