Israel ha ampliado su operación militar en el sur del Líbano más allá del río Litani. Esta acción rompe un límite geográfico y legal establecido por la ONU. Las tropas israelíes controlan ahora el castillo de Beaufort y avanzan hacia el río Saluki. El objetivo declarado es neutralizar lanzadores de proyectiles de Hizbulah. La operación tiene impacto regional, diplomático y económico inmediato.
¿Por qué el castillo de Beaufort es una prioridad estratégica para Israel?
El castillo de Beaufort domina el valle del río Litani. Su ubicación ofrece visibilidad total sobre las rutas de infiltración y lanzamiento de cohetes. Desde allí, Hizbulah ha coordinado ataques contra el norte de Israel durante décadas. Controlarlo permite a las FDI interrumpir cadenas de mando y logística en tiempo real.
La línea amarilla ya no es una barrera efectiva
Israel estableció una ‘línea amarilla’ en abril de 2026 a 10 km de la frontera. Esta zona fue declarada ‘zona de exclusión militar’. Pero su trazado no coincide con el río Litani. Al cruzarlo, las FDI violan explícitamente la Resolución 1701 del Consejo de Seguridad de la ONU. Esa resolución exige la retirada total de fuerzas israelíes al norte del Litani.
¿Qué dice el marco legal internacional sobre esta operación?
La Resolución 1701 (2006) sigue vigente y es vinculante. Exige tres condiciones: retirada israelí al sur del Litani, despliegue de la Fuerza Provisional de las Naciones Unidas para el Líbano (UNIFIL) y desarme de grupos armados no estatales. Israel argumenta que actúa en legítima defensa. Pero la Corte Penal Internacional (CPI) ya investiga posibles crímenes de guerra en operaciones previas en el sur del Líbano.
El rol de UNIFIL está en crisis
UNIFIL cuenta con 10.000 efectivos, pero carece de mandato para intervenir en combate. Su capacidad de observación se ha visto limitada por ataques a sus puestos. En mayo de 2026, dos patrullas fueron atacadas cerca de Nabatieh. Esto ha debilitado su credibilidad como garante de la zona desmilitarizada.
¿Cuál es el impacto económico regional de esta escalada?
El Líbano ya sufre una crisis financiera sin precedentes. El Banco Central libanés ha perdido más del 90 % de sus reservas. La operación Beaufort ha provocado el desplazamiento de 120.000 personas en las últimas tres semanas. El Banco Mundial estima una pérdida de 420 millones de dólares en producción agrícola y ganadera en el sur. Además, el turismo en Nabatieh y Sidón se ha paralizado por completo.
Israel también paga un costo
El gasto militar diario supera los 180 millones de dólares. El Ministerio de Finanzas israelí ha reasignado 2.100 millones de shekels (550 millones de dólares) del presupuesto civil a defensa. Esto ha retrasado proyectos de infraestructura en Galilea y provocado protestas en ciudades como Haifa y Nazaret.
¿Qué implica cruzar el río Litani desde el punto de vista táctico y político?
Cruzar el Litani no es solo un movimiento geográfico. Es una señal política clara: Israel ya no acepta límites impuestos por la comunidad internacional. El río es un símbolo de soberanía libanesa reconocido por todos los actores regionales. Su traspaso refuerza la percepción de que el Estado libanés ha perdido control efectivo sobre su territorio sur.
Datos Clave
- El río Litani es la frontera natural reconocida por la ONU para la zona desmilitarizada del sur del Líbano.
- La operación Beaufort involucra al menos 12.000 soldados israelíes y 47 unidades blindadas.
- Hizbulah ha lanzado más de 380 proyectiles desde la zona entre el 15 y el 30 de mayo de 2026.
- La Resolución 1701 exige el desarme de todos los grupos armados no estatales en el sur del Líbano.
- La UE ha congelado 140 millones de euros en ayuda al Líbano tras la escalada, exigiendo garantías de protección civil.
El contexto actual muestra una aceleración de la fragmentación del orden regional. La operación no solo redefine líneas rojas militares. También pone en duda la viabilidad del sistema de seguridad colectiva en el Levante. Las consecuencias legales, humanitarias y económicas se extienden más allá de las fronteras libanesas e israelíes. La estabilidad del sur del Mediterráneo depende ahora de decisiones tomadas en los próximos 30 días.
