La medicina tradicional ha tomado el cuerpo masculino como referencia universal. Ese sesgo afecta diagnósticos, tratamientos y resultados de salud. En 2026, el proyecto europeo Gender HehS impulsa una reforma curricular obligatoria en facultades de ciencias de la salud. Su meta: eliminar el sesgo de género en la formación de médicos, enfermeros, nutricionistas y fisioterapeutas desde el primer año de carrera.
¿Por qué la medicina sigue basándose en el modelo masculino?
Durante décadas, los ensayos clínicos excluyeron sistemáticamente a mujeres en edad fértil. Los protocolos diagnósticos se validaron con muestras mayoritariamente masculinas. Eso generó guías clínicas sesgadas, como las que identifican el infarto por dolor torácico irradiado —un patrón presente en solo el 30 % de las mujeres afectadas.
El proyecto Gender HehS, financiado con 400.000 euros por Erasmus+, actúa en tres ejes: formación docente, actualización de planes de estudio y evaluación continua de competencias en perspectiva de género.
¿Qué consecuencias tiene ignorar el género en la formación médica?
Un diagnóstico tardío no es solo un error clínico: es un riesgo vital. Las mujeres con infarto tienen un 50 % más de probabilidades de recibir un diagnóstico erróneo en las primeras 24 horas. En enfermedades autoinmunes, como el lupus o la esclerosis múltiple, los síntomas iniciales suelen ser atribuidos a estrés o trastornos psiquiátricos —especialmente en mujeres jóvenes.
El impacto económico del sesgo médico
Según un informe de la OCDE (2025), los costes derivados de diagnósticos erróneos por falta de formación en medicina de género superan los 12.000 millones de euros anuales en la UE. Incluyen reingresos hospitalarios, tratamientos innecesarios y pérdida de productividad laboral.
El marco legal actual
La Directiva Europea 2024/1279 exige integrar la perspectiva de género en todas las políticas de salud pública. En España, la Ley 17/2023 de Igualdad en Salud obliga a las universidades a revisar sus planes de estudio antes de 2027. El Consorci de la Zona Franca, socio del proyecto, aporta experiencia en evaluación de competencias transversales.
¿Cómo se está implementando la medicina de género en las aulas?
Gender HehS no se limita a añadir un módulo opcional. Integra la perspectiva de género en asignaturas clave: fisiología, farmacología, salud pública y urgencias. Por ejemplo, en farmacología se analizan diferencias en la metabolización de fármacos por sexo —como el diazepam, cuya eliminación es un 30 % más lenta en mujeres.
Caso práctico: simulaciones clínicas con perfiles de género
En el TecnoCampus (UPF), los estudiantes atienden casos simulados con historias clínicas que varían por sexo, edad, orientación sexual y contexto socioeconómico. Cada escenario incluye indicadores de desempeño en toma de decisiones basadas en género.
¿Qué avances se esperan para 2026–2027?
El proyecto finaliza en 2027, pero ya hay resultados preliminares. En la UAB, el 89 % de los estudiantes que cursaron la versión piloto identificaron correctamente síntomas atípicos de infarto en mujeres —frente al 42 % del grupo control. Además, se ha desarrollado una herramienta digital de autoevaluación validada por la Agencia Europea de Evaluación Médica (EMA).
Datos Clave
- El 74 % de los planes de estudio en ciencias de la salud de la UE no incluyen evaluación específica de competencias en perspectiva de género.
- Las mujeres reciben un diagnóstico de síndrome de fatiga crónica 4 veces más que los hombres —pero solo porque los hombres con síntomas similares suelen ser derivados a cardiología.
- El proyecto Gender HehS involucra a 12 universidades de 7 países y ha formado a 217 docentes hasta mayo de 2026.
- La Ley 17/2023 exige que el 100 % de los títulos oficiales de ciencias de la salud incorporen la perspectiva de género antes de la renovación de su verificación por ANECA.
- En farmacología, el 62 % de los fármacos aprobados entre 2015 y 2024 muestran diferencias significativas en eficacia o efectos adversos según sexo.
