Angelina Jolie ha puesto en el mercado su residencia en Los Feliz, Los Ángeles, por 25,7 millones de euros. La propiedad, construida en 1913, fue el primer hogar del director Cecil B. DeMille, pionero de Hollywood y ganador de tres Oscar y tres Globos de Oro. Ubicada en Laughlin Park, la mansión es un testimonio arquitectónico y cultural de la era fundacional del cine estadounidense.
¿Por qué la mansión de Angelina Jolie es tan valiosa?
Su valor trasciende lo monetario. La casa forma parte del patrimonio histórico de Hollywood, no solo por su antigüedad, sino por su vinculación directa con figuras clave de la industria. Cecil B. DeMille la adquirió en 1916, la amplió con la finca contigua —donde vivió Charlie Chaplin— y conectó ambas con un corredor de vidrio. Esa fusión simboliza la unión entre dos pilares del cine clásico.
Arquitectura y diseño original
El edificio principal fue diseñado por B. Cooper Corbett, arquitecto de renombre en la década de 1910. Conserva elementos originales como techos altos, molduras artesanales y espacios abiertos que reflejan el estilo Craftsman y Colonial Revival. La finca de 8.000 m² incluye una casa de invitados con chimenea, una casa de té, un gimnasio, una casa de piscina y un garaje independiente con estación de seguridad.
¿Qué impacto tiene esta venta en el mercado inmobiliario de lujo?
El precio de salida —25,7 millones— representa un incremento del 22 % respecto a los 21 millones que Jolie pagó en 2017. Este crecimiento refleja la escasez de propiedades históricas con privacidad total en zonas consolidadas como Los Feliz. Según datos de Sotheby’s International Realty, solo el 3,4 % de las transacciones de más de 20 millones en Los Ángeles corresponden a inmuebles con más de 110 años de antigüedad.
Contexto económico y legal
La venta está sujeta a la Ley de Protección del Patrimonio Histórico de California, que exige autorización previa para modificaciones estructurales. Además, la zona forma parte del Distrito Histórico de Los Feliz, lo que limita cambios en fachadas y jardines. Desde el punto de vista fiscal, la plusvalía está gravada bajo el impuesto sobre ganancias patrimoniales federal (IRS) y el impuesto estatal de California, con tasas combinadas que superan el 37 % para operaciones de este volumen.
¿Cómo se relaciona esta propiedad con la identidad cultural de Hollywood?
La mansión no es solo una residencia: es un archivo viviente. DeMille rodó allí escenas preliminares de Los Diez Mandamientos y usó sus jardines como locación para pruebas de vestuario y maquillaje. Posteriormente, Richard Grossman y Lisa Lyons la conservaron como espacio creativo, manteniendo su esencia. Jolie, al adquirirla, reforzó su rol como custodia de la memoria cinematográfica —una práctica cada vez más valorada por coleccionistas y fondos de arte.
Datos Clave
- Año de construcción: 1913
- Superficie total: 8.000 m²
- Dormitorios: 6 | Baños: 10
- Precio de compra (2017): 21 millones de euros
- Precio de venta (2026): 25,7 millones de euros
- Protección legal: Distrito Histórico de Los Feliz + Ley de Patrimonio Histórico de California
- Inquilinos destacados: Cecil B. DeMille, Charlie Chaplin (finca adyacente), Richard Grossman, Lisa Lyons, Angelina Jolie
¿Qué significa esta transacción para el turismo y la educación patrimonial?
La propiedad está en una zona con alta demanda turística: a 1,2 km del Observatorio Griffith, a 2 km del Hollywood Bowl y conectada al Hollywood Sign mediante senderos históricos. Su eventual adquisición por un fondo cultural podría derivar en visitas guiadas restringidas, alineadas con el modelo de la Casa de Frank Lloyd Wright en Los Ángeles. Esto generaría ingresos adicionales para programas de formación en conservación arquitectónica, financiados por el Departamento de Cultura de California.
Valor simbólico y actualidad
En un momento en que Hollywood enfrenta críticas por su falta de diversidad histórica, la preservación de espacios asociados a figuras como DeMille —pero también a Chaplin, cuya finca fue integrada— abre debates sobre qué historias se conservan y quiénes las cuentan. La mansión, por su diseño inclusivo y su uso continuo como centro creativo, se convierte en un caso de estudio para políticas de memoria colectiva en el sector audiovisual.
