El primer ministro libanés Nawaf Salam ha denunciado formalmente a Israel por crímenes de guerra tras un ataque aéreo que mató a la periodista Amal Khalil y dejó gravemente herida a su compañera Zeinab Faraj en el sur del Líbano. El hecho ocurrió durante la cobertura del conflicto entre Israel y Hezbolá, y agravó la tensión previa a la segunda ronda de negociaciones en Washington para extender el alto el fuego.
¿Qué sucedió exactamente en Al Tiri el 22 de abril de 2026?
Khalil y Faraj se refugiaron en una vivienda de la localidad de Al Tiri, tras un primer impacto israelí cerca de su vehículo. Minutos después, un misil alcanzó directamente esa casa. Khalil murió bajo los escombros. Faraj sobrevivió, pero con lesiones graves.
Los equipos de rescate llegaron con retraso. Denunciaron haber recibido disparos directos de tropas israelíes al intentar ingresar a la zona. El ejército libanés, la defensa civil y la Cruz Roja Libanesa solo pudieron recuperar los cuerpos tras varias horas de obstaculización.
El contexto operativo del ataque
El incidente se produjo en una zona bajo control de facto de Hezbolá, pero civilmente habitada. Las autoridades libanesas subrayan que las periodistas portaban credenciales oficiales, usaban chalecos con la leyenda «PRENSA» y operaban en una ubicación no militar. No hubo advertencia previa ni evacuación ordenada.
¿Qué dice Israel sobre la muerte de Amal Khalil?
Fuentes oficiales de Tel Aviv niegan que el ataque fuera deliberado. Alegan que varios individuos en Al Tiri violaron el alto el fuego y representaron una amenaza inmediata para sus tropas. No reconocen haber identificado a las periodistas ni haber bloqueado los rescates.
Sin embargo, el Consejo de Derechos Humanos de la ONU ya inició una revisión preliminar. Expertos independientes señalan que el uso de munición de precisión en una vivienda civil sin confirmación de objetivo militar activo podría constituir una violación del Derecho Internacional Humanitario.
La trayectoria profesional de Amal Khalil
Khalil trabajaba para Al Akhbar desde 2006. Sus últimos reportajes documentaban sistemáticamente las demoliciones forzadas de viviendas en aldeas del sur del Líbano ocupadas por fuerzas israelíes. En 2024 recibió una mención especial del Comité para la Protección de los Periodistas (CPJ) por su labor en zonas de alto riesgo.
¿Cuál es el impacto económico y político del incidente?
El ataque ha generado una ola de sanciones comerciales no oficiales. Empresas europeas suspendieron envíos de componentes tecnológicos a proveedores israelíes vinculados a la industria de defensa. El Banco Central del Líbano reportó una caída del 12 % en las reservas de divisas en 72 horas, tras la fuga de capitales.
Además, la Unión Europea activó el mecanismo de cooperación judicial penal transfronteriza, lo que permite compartir pruebas con fiscales internacionales sin necesidad de acuerdos bilaterales previos.
¿Qué marco legal aplica a los ataques contra periodistas en zonas de conflicto?
Los periodistas en zonas de hostilidades gozan de protección especial bajo el Protocolo Adicional I de Ginebra. Su muerte intencional o negligente puede ser juzgada como crimen de guerra ante la Corte Penal Internacional (CPI), si se demuestra falta de distinción, proporcionalidad o precaución.
España, como Estado parte de la CPI, ha reforzado su apoyo a la investigación. El Ministerio de Asuntos Exteriores español emitió una declaración conjunta con Canadá y Noruega exigiendo transparencia y acceso inmediato a los lugares de los hechos.
Datos Clave
- Amal Khalil fue asesinada el 22 de abril de 2026 en Al Tiri, sur del Líbano.
- El ataque ocurrió 48 horas antes de la segunda ronda de negociaciones en Washington.
- Israel niega intencionalidad, pero no ha presentado evidencia forense pública.
- La Cruz Roja Libanesa denunció disparos contra equipos de rescate.
- Khalil documentaba demoliciones forzadas desde 2024, con apoyo del CPJ.
- La UE activó mecanismos de cooperación judicial penal transfronteriza.
El caso no es aislado: según Reporteros Sin Fronteras, 2026 es el año con más periodistas muertos en el Líbano desde 2006. Cada muerte erosiona la capacidad de rendición de cuentas y profundiza la impunidad estructural. La presión internacional se centra ahora en exigir acceso a las grabaciones de drones israelíes y los registros de comunicaciones militares de la zona.
