Un incendio de grandes proporciones ha sacudido el distrito de Tai Po en Hong Kong, dejando un saldo trágico de al menos 13 muertos y 16 heridos. Este devastador suceso tuvo lugar en una urbanización conocida como Wang Fuk Court, donde las llamas se propagaron rápidamente a través del andamiaje de bambú que rodeaba un bloque de viviendas. Las autoridades han elevado la alarma del fuego a nivel 4 en una escala que llega hasta 5, lo que indica la rápida evolución y la gravedad de la situación.
La Policía local ha informado que, además de las víctimas fatales, hay personas atrapadas en el interior de los tres edificios afectados por el fuego. Imágenes compartidas en redes sociales muestran una densa columna de humo y el colapso de partes del andamiaje, lo que ha llevado a las autoridades a cerrar varias carreteras cercanas al lugar del siniestro. El incendio comenzó en el andamiaje exterior de varios pisos y, aunque inicialmente se clasificó como alarma de nivel 1, la situación se tornó crítica en cuestión de minutos.
El director de los Servicios de Bomberos, Andy Yeung Yan-kin, se dirigió al Hospital Príncipe de Gales para supervisar el estado de un bombero que resultó herido mientras luchaba contra las llamas. Este bombero, lamentablemente, fue uno de los cuatro fallecidos, junto a tres residentes, según un balance provisional de las autoridades. La tragedia ha conmocionado a la comunidad, que observa con horror cómo el fuego ha arrasado sus hogares y ha puesto en riesgo la vida de sus seres queridos.
La alerta roja de peligro de incendio, emitida por el Observatorio de Hong Kong, había estado vigente desde el lunes anterior al siniestro, advirtiendo sobre un riesgo extremadamente alto de incendios tanto forestales como urbanos. Esta alerta se basa en factores como la humedad, la velocidad del viento y la sequedad de la vegetación, lo que ha suscitado preocupaciones sobre la seguridad en la construcción y renovación urbana en la región.
Wang Fuk Court, donde ocurrió el incendio, es un complejo habitacional que alberga a cerca de 4.000 residentes en 1.984 viviendas. Actualmente, el complejo se encuentra en medio de un proceso de renovación que asciende a 330 millones de dólares hongkoneses (aproximadamente 42 millones de dólares estadounidenses). Sin embargo, esta propuesta ha generado descontento entre muchos residentes, quienes han expresado su preocupación por la seguridad y la integridad de sus hogares.
El impacto del incendio no se limitó a las viviendas. La Escuela Pública Bautista de Tai Po, un centro educativo cercano, ha aconsejado a los padres que eviten la zona debido a la situación de emergencia. Este incidente se suma a una serie de incendios relacionados con andamios en Hong Kong, que han puesto de manifiesto las vulnerabilidades en las estructuras de construcción y renovación urbana.
En octubre, un incendio similar en el andamiaje exterior de la Torre Chinachem obligó a evacuar a decenas de personas y dejó a cuatro hospitalizadas. En esa ocasión, las autoridades del Departamento de Edificios confirmaron la integridad estructural del inmueble, aunque identificaron materiales sueltos en la fachada que requerían atención inmediata. A pesar de que el fuego no afectó el interior de la torre, los expertos señalaron que las chispas de soldadura en obras o las colillas de cigarrillos abandonadas podrían haber sido las causas del siniestro.
Estos episodios han suscitado preocupaciones recurrentes sobre la seguridad en los andamios de bambú, que son comunes en Hong Kong debido a su ligereza y bajo costo. Sin embargo, su uso en actividades de renovación, junto con la presencia de materiales inflamables y fuentes de ignición externa, plantea serios riesgos en un contexto de alta densidad urbana y condiciones climáticas propensas a la sequía. La tragedia en Tai Po es un recordatorio doloroso de la necesidad de revisar y mejorar las normativas de seguridad en la construcción y renovación en la ciudad, para proteger a los residentes y evitar que incidentes como este se repitan en el futuro.